Fútbol

Tenerife aplaude el talento

El arte de los Deulofeu, Asensio y compañía brilla en el Heliodoro hasta la expulsión de Saúl en la segunda parte (1-1)

14.10.2015 | 13:37
Tenerife aplaude el talento

El Heliodoro disfrutó ayer de un partido diferente. Escenario del encuentro más atractivo del camino de la sub 21 hacia el Europeo, el estadio y la chiquillería que lo inundó en plena tarde vibró y aplaudió como hacía tiempo. El espectáculo lo trajo España, que no venía a un partido oficial desde el 96, cuando la absoluta goleó a Eslovaquia. Resultado diferente el de esta vez, un empate a sabe a poco.

Tras el fracaso de los Juegos de Londres y el patinazo que les privará de ir a Río, parece ésta una selección con nuevos bríos y un afán indiscutible por hacer las cosas bien. Lo demostró a domicilio ante Estonia y Georgia, rivales de los que se deshizo con contundencia. También ayer exhibió hechuras La Rojita ante la vigente campeona continental, la rocosa Suecia, hasta que la inferioridad numérica (expulsión de Saúl) propició la igualada y devaluó el espectáculo.

Celades planteó un equipo netamente ofensivo en Tenerife, así que la afición insular pudo disfrutar y paladear la experiencia al máximo. Deulofeu, Marco Asensio, Óliver Torres, Munir? Los futbolistas más aclamados desde su llegada a la Isla estaban en el once español, que salió a morder desde el inicio. Apenas había transcurrido el minuto inaugural cuando un córner botado por Asensio estuvo a punto de abrir el marcador, pero el posterior testarazo de Saúl viajó al travesaño.

La Rojita gobernó y mandó en el amanecer de la contienda. Los opositores a un sitio en la absoluta hicieron las delicias del público con un juego combinativo y alegre. La pelota estuvo en su dominio casi desde que el árbitro pitó, si bien entonces aún no todos los aficionados ocupaban sus butacas. El colapso en los accesos se hizo notar. Frente al 4-5-1 sueco, la apuesta de Celades era generar fútbol desde la posesión y el toque. Un calco de lo que preconiza Del Bosque en la España grande.

La propuesta agradó al Heliodoro, que exprimió la tarde y ovacionó la calidad a raudales que a esta España le sobra. Un talento que no abunda en los partidos de Segunda que se presentan ante los ojos chicharreros cada fin de semana, una tipología de duelos que no figuran en el catálogo del Tenerife. Tampoco una especie de jugadores que abunde en las citas de los domingos de fútbol en el estadio. Valga como muestra exquisita el repertorio de Deulofeu, asistente de lujo para el primer tanto local, obra de Óliver. Si la definición fue majestuosa, aún más el pase, una maravilla.

Suecia solo opuso resistencia cuando ya le habían golpeado. Fue tras el 1-0 cuando sacó a relucir todo su potencial aéreo y empezó a llegar con cierta frecuencia, pero replicó España con una defensa férrea y bien trabajada. El equipo de Celades pudo ampliar su cuenta, si bien el 2-0 se le resistió a Munir tras otra aplaudida jugada de elaboración.

La segunda mitad trajo serias complicaciones por la expulsión de Ñíguez por doble amarilla y la consecuente situación de debilidad que la discutible decisión arbitral propició a La Rojita. Ya con uno menos, Kepa salvó el empate a tiro de Hallberg (52´) pero luego no cuando Engvall le batió de tiro cruzado. El empate confirma la igualdad en la zona noble del grupo y obliga al equipo nacional a un esfuerzo adicional cuando devuelva la visita a los suecos. Por lo menos el partido trajo otra vez el fútbol de salón y las ovaciones por los caños, los regates y las filigranas al Heliodoro. Falló el estado del césped y el resultado pero fue un buen rato, una tarde en el recreo.

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