Baloncesto. Liga Endesa

La vida después de Jaime

Tras 12 temporadas consecutivas Heras y el CB Canarias han separado sus caminos

09.10.2015 | 16:01
El último partido en casa.

El escolta lagunero acumuló 369 encuentros y dos ascensos con el conjunto aurinegro

La campaña que arranca este sábado 10 de octubre será diferente en el Iberostar Tenerife. Y es que después de 12 años seguidos Jaime Heras no vestirá los colores aurinegros tras haber sido parte activa e imprescindible en los recientes éxitos del club. El capitán fue pieza clave en el crecimiento de los isleños desde la LEB Plata hasta la Liga Endesa. Ahora, en el curso 15/16, tras 369 encuentros de relación, club y jugador separan sus caminos. Atrás quedan una multitud de vivencias conjuntas. Momentos de alegría y otros de sufrimiento. Éxitos y algún que otro fracaso. Partidos sobresalientes y tramos condicionados por las lesiones. Pero siempre máxima entrega del exterior de Jardina, que repasa sus 12 años en aurinegro.

En verano de 2004 Aniano Cabrera y Víctor Armijo decidieron recuperar para el baloncesto tinerfeño a Jaime Heras, otrora destacado en las categorías inferiores del CB Unelco y que había emigrado a la cantera del Pamesa Valencia, de donde saltó al Don Benito. "Vine ilusionado, pero también con muchas dudas sobre lo que podría hacer en LEB Plata", recuerda Jaime, que aún así cumplió con más de siete puntos de media. Ya en su segunda temporada el escolta ganó más protagonismo con la llegada al banquillo de Alejandro Martínez y con "un muy buen grupo" en el que había "una gran sintonía". Eso permitió al Canarias acabar la fase regular en la séptima plaza "y luego eliminar al potente Bruesa".

Heras y sus compañeros no lograron repetir las mismas prestaciones el curso siguiente, hasta el punto de que 12 derrotas seguidas les condenaron a jugar el play out por la permanencia. Fueron momentos complicados, con varios partidos perdidos en un caro o cruz, y en el que jugadores, técnicos, directivos y afición mantuvieron la calma. Quizá por eso Jaime considera que "tampoco se hizo tan mal año como para haber descendido; nos merecíamos la salvación". Y del infierno, a la gloria. Como si coquetear con el abismo de la EBA le hubiera servido para coger impulso, el Canarias dio un giro de 180 grados en la 06/07. "Ese año fue increíble, uno de los mejores que hemos vivido en el Canarias. El grupo que había, el buen rollo, lo bien que jugábamos... Todo fueron experiencias positivas", comenta Jaime sobre una combinación que concluyó en un ascenso que fue celebrado "como si se hubiera ganado la Euroliga".

También guarda gratos recuerdos Heras del estreno en LEB Oro. Y lo hace por varios motivos. "Porque seguimos la mayoría del año anterior, porque llegamos a 17 victorias y porque ganamos partidos como el del Tenerife y el del Bruesa", rememora. Y de nuevo, casi como si se tratara de una tradición, el Canarias dio paso a un curso casi para olvidar. "Creo que fue de las temporadas más inestables", reconoce el lagunero sobre una plantilla en la que "desde el principio se veía que no había química". Plantilla "con dos o tres grupitos separados y que no se llegó a tener buena sintonía".

El curso 09/10 fue positivo para Jaime en números (9,2 puntos de media), pero el escolta tinerfeño inició su particular y tortuoso calvario con la lesiones. Así, una fascitis plantar le dejó fuera de combate en el play off contra el Menorca. "Estaba cojo; tuve que pedir el cambio porque no podía más", relata Heras sobre unos problemas físicos que tendrían su continuidad al año siguiente. "Fue el más jodido de mi carrera y se me hizo muy largo. El no jugar durante tanto tiempo, el estar fuera el grupo entrenando aparte...", comenta sobre su vía crucis, presidido por una hernia discal y la reaparición de la latosa fascitis.

Dejadas atrás las lesiones, Jaime fue parte activa del grupo que consiguiera el ascenso a la ACB. Un equipo en el que de nuevo reinaba "el buen ambiente". A los 30 años al capitán le llegaba la ocasión de debutar en la máxima categoría. Cada partido era una fiesta porque te enfrentabas a equipos que hasta hace nada solo veías en la tele", recuerda. Y después del notable estreno en Liga Endesa, al segundo año llegó la Copa del Rey, "algo histórico y un premio al primer gran tramo de la temporada que hizo el equipo, aunque luego la derrota fuera tan dura". Como duro resultó este pasado curso para el de Jardina, ya que apenas jugó 16 partidos con menos de nueve minutos de media. "Me veía bien pero no había premio, aunque también era entendible", admite el escolta, que al menos tuvo la ocasión de destacar en su último duelo en el Santiago Martín. Aún así, premio insignificante para sus años de servicio al canarismo. Queda poner fecha a un merecido homenaje.

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