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Éxtasis en el último minuto

Un inesperado gol propiciado por Aurtenetxe salva un punto que sabe a gloria

04.10.2015 | 02:20
Éxtasis en el último minuto

Un gol inesperado sobre la bocina regaló al tinerfeñismo la mayor alegría de la temporada aunque solo valiese un punto. El banquillo saltó como un resorte y los jugadores se abrazaron unos con otros sin saber a ciencia cierta qué había pasado. Aurtenetxe propició que, en su intento por despejar, Lolo Reyes marcase en propia puerta. El Tenerife sacó tajada así de la pájara monumental del rival para salvar un empate in extremis. Fue el premio justo a todo el trabajo que permitió al representativo incluso ponerse por delante en el campo de uno de los presuntos favoritos, tutearle durante largo rato y llevarle a la lona, aunque sin doblegarle definitivamente. Pudo ganar y perder, pero igualó.

El partido, sin pausa, tuvo de todo. Un momento donde se vio al Almería pedir agua por señas, una pitada monumental de su propia grada –hastiada de que su equipo coleccione solo desgracias–, una reacción feroz de los rojiblancos, una remontada y, por último, el empate. La euforia cambió de bando de forma insospechada y cuando ya casi nadie creía en el Tenerife rescató un punto que le mantiene imbatido por tercera semana. Sus guarismos en este último tramo de liga son intachables: siete puntos de nueve y nada menos que siete dianas. Una bendición en una competición donde el gol se paga a precio de oro.

El encuentro vino marcado por las urgencias locales en el lado local y por la ausencia de Lozano en la acera visitante. Para cubrir la vacante del hondureño eligió Agné a Nano. Visto el resultado, acertó de pleno. Suyo fue el gol que inauguró el marcador en una primera mitad de meritoria consistencia blanquiazul. No en vano, en 45 minutos fue el Tenerife el único que propuso y mandó. Su rato más convincente desde que arrancó la Liga le llevó a mangonear a un adversario construido a golpe de talonario y a agrandar su herida hasta el punto de poder sentenciar antes del intermedio.

Las ocasiones claras fueron numerosas. Carlos Ruiz y Suso dispusieron de la primera, si bien la mejor fue la que fabricó Vitolo con un pase de fábula. Cerca de su mejor nivel –fue el más brillante en el primer acto–, se sacó de la chistera un pase a la espalda de la defensa local que dejó en calzones a los de Sergi. Si providencial fue el pase, lo mismo puede decirse de la definición. Magistral en la ejecución, Nano no tembló a la hora de elegir y definir. Su gol enmudeció al estadio y dio alas al Tenerife.

Una de las claves para lo que ocurriría después fue que no supiera el representativo abrochar bien los puntos. Estaba el partido para darle carpetazo al triunfo pero no halló la vía el cuadro de Agné para arrimar los puntos a su casillero. Más bien al contrario, dio vida al Almería, que pudo igualar incluso en la primera mitad por mediación de José Ángel, que acertó pero en fuera de juego (44´).

La segunda mitad fue otra historia. A sabiendas de que se jugaba el pescuezo, Barjuán arriesgó y dio con la tecla. El ingreso en cancha de Quique dio más mordiente a un Almería que atacó por tierra, mar y aire. Su asedio a un timorato Tenerife tuvo resultados cuando un desafortunado Alberto incrustó el balón en su propio arco. Incapaz de marcar por sus medios, se aprovechó el equipo andaluz de un regalo para coger oxígeno cuando parecía moribundo. Y así estuvo a punto de ganar, pues hasta Chuli –hasta entonces nulo– apareció y obró el 2-1. No contaba el Almería con que el partido aún daría al Tenerife su opción de redención. Aurtenetxe, al límite, propició el empate yel éxtasis.

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