Boxeo

Un campeón apátrida

Isai Villamur se ha convertido en la sensación del pugilismo tinerfeño amateur

02.10.2015 | 13:46
Isai Villamur.

Isai Villamur (22-11-1994, Chile) se ha convertido en los últimos tiempos en la sensación del pugilismo tinerfeño amateur. Le llueven ofertas para pelear y las acepta todas porque "es lo recomendable en los tiempos que corren", sobre todo, cuando tan solo cobra 60 euros por velada. Aunque su récord de 32 combates ganados por uno perdido son lo suficientemente atrayentes para los promotores, su gancho real reside en su calidad humana. Su forma de hablar delata su humildad y exquisita educación, seguramente heredadas, entre otros, de su principal fan, su nonagenaria abuela, que no se pierde una pelea suya.

Simplemente con escucharlo hablar ya se advierte que se trata de un deportista honesto, humilde y educado. Lo contrario a lo que indican los prejuicios que, muchas veces equivocados, se tienen de aquellos que practican el boxeo. También contrasta la bondad que proyecta Isai Villamur con su imponente físico, esculpido a base de horas y más horas sobre el cuadrilátero. "Desde los once años", cuenta, "ya merodeaba por el gimnasio, uno, en Güímar, que ya no existe". Cuando cumplió los 15, comenzó a introducirse en el mundo del pugilismo y su crecimiento ha sido asombroso, debido a su tenacidad y a la pasión que siente por este deporte.

Los entendidos aseguran que tiene madera de campeón y le auguran un gran porvenir como boxeador, pero su prudencia, otra de sus cualidades humanas, ni siquiera le permite soñar con triunfos mayúsculos. Prefiere "ir paso a paso" y saborear poco a poco los éxitos que vaya cosechando. De momento, solo puede conformarse con disfrutar de sus victorias en las veladas a las que se le invita y, si cumple con los pronósticos, de la que pueda obtener mañana con la selección canaria, en su duelo ante Euskadi. Y es que su condición de apátrida le priva de poder postularse como aspirante a cualquier título nacional.

Isai reside en la Isla desde los nueve años y aún no ha podido obtener la nacionalidad española. La burocracia, y también la mala suerte, se ha cebado con él y no le queda otra que aguardar con paciencia a que le llegue la documentación que acredite la ciudadanía que merece desde hace mucho tiempo. El motivo de la demora, relata el boxeador güimarero, "es que se retrasó más de lo previsto el proceso de nacionalización y necesitaba que los papeles me llegaran antes de ser mayor de edad para ser automáticamente español. Pero los recibimos tres meses después de cumplir los 18 años, por lo que tuve que comenzar de nuevo los trámites por mi cuenta". Ahora confía en que el próximo año por fin pueda regularizar su situación.

El destino y el afán de su padre por ofrecer un mejor porvernir a su familia que el que, a su juicio por esos días, le esperaba en Chile motivó que Isai Villamur recalara en Tenerife. Una vez que la situación de los suyos se ha estabilizado, busca un futuro próspero para él. Y pese a que en sus planes a corto plazo figura iniciar los estudios de auxiliar sanitario, quiere conseguirlo a través del mundo del pugilismo. Es perfectamente consciente de que para ello ha de seguir "trabajando duro" para, primero, convertirse en profesional, y luego poder aspirar a abrocharse los principales cinturones de las categorías en las que vaya a competir. Y quienes lo conocen no tienen ninguna duda de que logrará su propósito, por perseverancia, constancia, capacidad de sacrificio y corazón.

Todas esas cualidades que posee las ha heredado de su familia. Dice con orgullo que sus padres "han trabajado de todo" antes de meterse a panaderos, que es el oficio que desempeñan en la actualidad. Los dos apoyan a Isai en su deseo de abrirse camino en el boxeo, y hasta acuden a ver sus combates, aunque su progenitora le ha expresado ciertos reparos. De hecho revela que "aún hoy en día" le sigue tratando de convencer para que abandone la práctica de este deporte. "Mi madre no ha dejado nunca de ir a mis combates pero al principio salía a fumar cuando me tocaba pelear a mí porque se ponía muy nerviosa. Ahora, ya se queda sentada a verme cuando me toca saltar al cuadrilátero", comenta. Y seguramente lo hace porque su hijo siempre gana, como refleja su récord de 32-1. Con el añadido de que la única derrota que le impide poseer un palmarés inmaculado se produjo por un resultado muy ajustado, que Isai, sin embargo, reconoce que mereció "por una mano" que encajó en el primer asalto.

No es de extrañar que admitiera esa derrota sin ningún tipo de peros, ya que desprende deportividad por los cuatro costados. Y no solo ese atributo adorna su personalidad, admirada de manera unánime por todos los que lo conocen. "Yo intento tener una armonía con todos", asegura Isai, quien trata de "hacerlo todo de corazón", como le inculcaron sus abuelos, con los que pasaba la mayor parte de su infancia. De hecho, su abuela, de 90 años, es su principal seguidora. "No se pierde ninguna de mis peleas", apunta.

Isai Villamur es quizás el amateur tinerfeño más solicitado del momento, pero no solo por los organizadores de las veladas sino también por profesionales que ven en él un sparring "rápido y disciplinado", como él mismo se define, y encima de gran calidad humana. Dos de ellos son los campeones nacionales Adasat Toro Rojas e Ibrahim López, a suvez sus principales referencias del deporte que practica en Canarias. Porque en el ámbito internacional lo son el puertorriqueño Miguel Cotto, el norteamericano Floyd Mayweather y el cubano Guillermo Rigondeaux.

Sin embargo, a pesar de salir casi a combate por semana en estos momentos, Isai asegura que económicamente no compensa el tiempo que le dedica. No en vano, cobra solo 60 euros cada vez que sale a jugarse la vida sobre la lona en nueve minutos. "Gracias a los patrocinadores y a mis padres voy escapando, aunque no me puedo permitir lujos", confiesa. Eso sí, se considera un afortunado en cuanto a "la buena gente" que dice ha conocido en todo este tiempo, especialmente las personas del Dude Box, su gimnasio, del que confía en no irse nunca. Mientras Isai sigue esperando su ansiada nacionalidad y toda España se pierde el privilegio que supone verlo sobre un cuadrilátero, Canarias presumirá este sábado de contarlo entre sus seleccionados para enfrentarse a Euskadi.

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