Fútbol. CD Tenerife
CD Tenerife 30Mirandés
 

Reconciliación con el Heliodoro

Dos goles de Lozano y otro de Aitor Sanz propician la primera victoria blanquiazul del campeonato como local

28.09.2015 | 14:07
Carlos Ruiz intenta cabecear un balón en una acción del partido de ayer.

A la tercera fue la vencida para un CD Tenerife que por fin logró dar una alegría a su sufrida afición. Y lo hizo con generosidad en el esfuerzo, más orden de lo habitual y, además, con goles y sin recibir ninguno. Anthoy Lozano y Aitor Sanz fueron los protagonistas en el apartado anotador, mientras que Dani Hernández fue el principal artífice de que su escuadra no encajara. Fue una victoria incontestable que reconcilia a Raúl Agné y a sus hombres con su hinchada, pero también con ellos mismos. Cierto es que los tres puntos sumados ante el Llagostera la jornada anterior había n supuesto una inyección de moral para los canarios, pero ahora faltaba por ver si había sido solo flor de un día o el inicio de un despegue definitivo. Tras lo visto ayer en el choque que le midió al Mirandés, los canarios vuelven a recuperar la confianza que les había reportado la buena pretemporada que realizaron y entran en una dinámica de resultados bien distinta a la que estuvo a punto de acabar con la aventura de su técnico en la Isla.

Los blanquiazules afrontaban su tercera cita liguera en el Heliodoro con el objetivo de lograr su primer triunfo como local y, de paso, borrar la pobre imagen ofrecida en sus otros dos partidos de casa. En pleno proceso de recuperación de confianza, iniciado la semana anterior con una victoria balsámica, y salvadora para su entrenador, el Tenerife propuso de entrada un fútbol práctico, minimizando las opciones de error en las zonas peligrosas del campo. De hecho, sus primeras salidas de balón desde atrás las llevó a cabo con pelotazos. Y cuando se decidió por fin a rasear desde atrás se produjo el primer susto, en un corte de balón visitante que concluyó con un remate de Lago Junior que se le marchó desviado (20´). Dos minutos antes el Tenerife había dispuesto de su primera ocasión de gol. Pedro Martín superó a su par por la izquierda y su centro al medio encontró en Cristian a un destinatario que no supo batir a Raúl.

Por ese entonces no había un claro dominador del partido pero los isleños, sólidos en la contención, donde ayer brilló Vitolo, parecían querer llevar más la iniciativa. Raúl Agné había vuelto a alinear a tres hombres en el centro y a otros tantos por delante. Cristian fue el elegido de nuevo para acompañar a Vitolo y Aitor Sanz en el trivote, mientras que las bandas en esta ocasión fueron para Pedro Martín y Suso. Anthony Lozano se quedaba así como único delantero.

En el tramo final de la primera mitad ya mandaba el Tenerife ante un Mirandés que se defendía bien pero que arriba no daba muestras de poderío. Pedro Martín, visiblemente motivado por enfrentarse a su exequipo, no midió bien un centro desde la izquierda de Aurtenetxe y desperdició una nueva opción de marcar para los suyos (35´). El malagueño se inventaría poco después un pase con el exterior al que Suso no estimó oportuno responder de primeras y, tras controlar, se quedó sin ángulo, lo que provocó que estrellara el balón en Raúl en su intento de marcar (37´). El conjunto de Carlos Terrazas comenzaba a dar síntomas de flaqueza, lo que aprovechó el cuadro chicharrero para ponerse por delante en el marcador. Otra vez Suso, el jugador más desequilibrante de este Tenerife, se marchó de su par gracias a una pared con Cristian y su pase de la muerte lo aprovechó Choco Lozano para inaugurar el electrónico e igualar al que le asistió en la tabla de máximo goleadores de su equipo.

Los anfitriones a punto estuvieron de perder esa ventaja antes del descanso, ya que en una falta lateral del Mirandés, Dani tuvo que emplearse a fondo para sacar un cabezazo a bocajarro de Néstor. En la misma jugada, el balón caería en la frontal a los pies de Provencio y este disparó con fuerza por encima del larguero (41´).

En la reanudación, el Mirandés empujó a sus adversarios hacia su portería y estos dieron ese paso atrás, aunque con el propósito de hacer daño a la contra. El entrenador visitante metió más dinamita arriba con la inclusión del veterano Ion Vélez en el terreno de juego. Y el navarro la tuvo en un balón que recibió en el área chica, pero Dani, muy seguro ayer, respondió a su remate con acierto (67´). Un minuto antes, su compañero Galán también pudo igualar la contienda con un testarazo que se marchó alto a escasos centímetros del larguero,
Eguaras probó desde lejos sin fortuna (72´) en la acción que precedió el primer cambio local. Jairo entró por Pedro Martín y el lagunero casi besa el santo nada más entrar, al definir un contragolpe de su equipo, pero que encontró al cancerbero de los burgaleses bien colocado. El Tenerife había vuelto a mostrar sus garras, las cuales clavó por segunda vez a raíz de un córner que peinó Alberto. El balón quedó suelto dentro del área del Mirandés y Aitor Sanz batió por bajo a Raúl para y tranquilizar a una parroquia local que temía ya por un posible empate. El deleite de los aficionados sería aún mayor cuando Lozano hizo el tercero tras un buen control y después de recibir un preciso pase de Aitor Sanz.

El partido ya estaba finiquitado, el peligro de volver a dejar escapar la victoria se había disipado. Por lo que los últimos minutos fueron un regalo para unos aficionados que no recordaban un final de partido tan placentero. Los jugadores blanquiazules fueron aplaudidos por sus seguidores y se firmó así la reconciliación entre ellos, que durará al menos hasta el próximo partido.

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