Automovilismo

Seguridad, realidad y utopía

Los organizadores de pruebas automovilísticas deben cumplir con estrictos reglamentos para el desarrollo de las competiciones que en muchas ocasiones vulneran los aficionados

14.09.2015 | 08:10
Seguridad, realidad y utopía

La seguridad en los rallies como paradigma de las diferentes modalidades automovilísticas está en boca de todos después de los terribles sucesos del pasado Rally de A Coruña (saldados con siete muertos y una veintena de heridos) y de la salida de carretera de un piloto en la Subida a Icod-La Guancha del pasado sábado en la que tres personas tuvieron que ser evacuadas a un centro hospitalario. Las preguntas se agolpan. ¿Son seguros los rallies? ¿Han hecho todo lo posible los organizadores o ha habido alguna negligencia? ¿Cómo se controla al público que va a una carrera? Cuestiones a la que se pretende dar respuesta desde los organismos deportivos competentes –desde la FIA hasta las federaciones territoriales y los diferentes comités organizadores–.

Tomando como base la celebración de un rally –la prueba más compleja desde el punto de vista organizativo–, los pasos a seguir están perfectamente delimitados. La Real Federación Española de Automovilismo (Rfeda) realizó un extenso informe con sus respectivas conclusiones en un Seminario de Seguridad tras la celebración de un Rally Islas Canarias, la prueba de mayor importancia en el Archipiélago y la que mueve mayor cantidad de público durante su celebración. En ese informe se destaca que "para obtener un rally ideal hay que poner en la balanza, por un lado la seguridad y en el otro todos los elementos organizativos, y buscar un equilibrio adaptado a los recursos que disponen los organizadores. Por ejemplo, de nada vale tener un gran despliegue de médicos y ambulancias si luego no hay los medios adecuados para localizar un accidente y activar el auxilio".

Está claro que para diseñar un buen rally hay que pensar en todos aquellos detalles de seguridad que van a facilitar el trabajo organizativo, tanto en la vertiente económica como en la de los medios de organización. Hay que pensar en comunicaciones, facilidad de repetidores, cobertura telefónica, medios en las zonas por las que se pasa, colaboración de los vecinos, buenas rutas de evacuación, etc...

¿Qué se hace primero? El plan de seguridad o el diseño del rallye. "Es evidente que no puede haber un plan sin rally, pero por otro lado a veces hay que adaptarse a trazados que no facilitan para nada la seguridad. La idea es que el diseño del rally se tiene que apoyar en un buen plan de seguridad que optimice y controle los recursos", comentan los responsables del máximo organismo deportivo en el deporte de las cuatro ruedas.

La organización debe buscar el punto intermedio entre un rally ideal, que puede llegar a ser aburrido, y un rally más arriesgado y atrevido siguiendo la idiosincrasia de cada zona. Entonces, ¿cómo es un plan de seguridad en un rally? El plan es donde se describen los diferentes elementos que componen la planificación de un rally, en especial en lo referente a los servicios de seguridad. Este apartado se recoge en el Anexo H del Reglamento de la Rfeda. Entre otros, figuran aspectos como la ubicación y funcionamiento de la Dirección de Carrera, los nombres de los diferentes responsables y sus funciones, las direcciones y teléfonos de cada servicio de seguridad: Fuerzas de Orden Público, Hospitales, Servicio Médico de urgencia, Bomberos, Servicio de Grúa, Cruz Roja (o equivalente); Itinerario completo con detalle de los Sectores de Enlace, el Plan de Seguridad para cada tramo cronometrado, incluido el Shakedown –tramo de entrenamiento previo–; y se deberá establecer un plan de seguridad de extrema urgencia en caso de un gran desastre que sobrepase los incidentes normales previstos.

En su planteamiento se diferenciaran tres aspectos principales: seguridad del público, seguridad de los equipos participantes y seguridad de los oficiales de la prueba. "La prioridad básica del Plan de Seguridad es la seguridad del público presente en el rally. Desafortunadamente la mayoría de los espectadores no entienden de seguridad y no tienen conciencia de la velocidad y los peligros potenciales derivados de las salidas de carretera, por lo que se ubican en lugares peligrosos simplemente por falta de entendimiento o de cultura de rallies. Es nuestra responsabilidad asegurar que los espectadores estén en lugares seguros y que sean concientes de los peligros si un vehículo se sale de carretera, un vehículo fuera de control puede recorrer grandes distancias, por lo que los espectadores deben estar resguardados bastante lejos de los puntos peligrosos", se expone en el texto en el que participó José Víctor Rodríguez, actual presidente de la Federación de Las Palmas y antiguo jefe médico de la Comisión de Seguridad de la Rfeda.

Los organizadores son los primeros que saben en qué curvas puede haber problemas. Por eso trabajan para que las zonas de peligro y su montaje deben estar previstas en el plan de seguridad. "No hay que olvidar tener en cuenta las necesidades del personal de organización y de los medios de comunicación acreditados. Hay que garantizar que los montajes se realicen mucho antes de la llegada de los espectadores, es muy complicado una vez situado el publico moverlos hacia los lugares correctos. El éxito del plan se basa en dirigir a los espectadores a donde la organización quiere, en aquellas zonas que se puedan controlar y ellos puedan disfrutar de la carrera sin riesgo para su vida, basados sobretodo en las experiencias anteriores sobre puntos de visión, zonas de afluencia, etc. Es importante que el espectador no vea las restricciones como un problema para disfrutar del rally, sino que en los sitios que se indiquen este más cómodo y tenga mejor visibilidad". El jefe de seguridad del tramo, en este caso, debe controlar con tiempo suficiente que el público y el personal de organización está en los lugares correctos y corregir los problemas antes del paso de la caravana de seguridad.

En el apartado 2.3 del Anuario de la Rfeda, referido al control del público, se explica que "la elección de cada tramo debe tener en cuenta las características específicas y cantidad de público que pueda asistir al mismo; en la elección del lugar y hora de los tramos cronometrados, se debe tener en cuenta la manera de limitar el movimiento de público entre los mismos; se recomienda el uso de vehículos con altavoces para pasar por los tramos cronometrados, antes de los vehículos 0 para avisar a los espectadores y, si es necesario, asegurar que no sean ocupados los lugares potencialmente peligrosos. En caso necesario, su paso debe repetirse varias veces".

Sin embargo, el propio reglamento reconoce una realidad, triste, pero realidad al fin y al cabo: que muchos espectadores hacen lo que realmente le da la gana, saltándose a la torera todas las medidas que se adoptan para su seguridad y la de deportistas y comisarios.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine