Fútbol . CD Tenerife

Cinco partidos, cinco alineaciones

Raúl Agné pierde crédito tras retocar el once tantas veces como el equipo ha jugado durante la temporada

14.09.2015 | 01:00

Una ruina, un desastre y una crisis como un castillo en la jornada cinco. Es el estado de un Tenerife hecho trizas, alejado un mundo del equipo solvente que despuntó en pretemporada y de la ilusión indudable que generaron sus fichajes. Ayer se dejó tres puntos más en el Heliodoro, otrora inexpugnable, y salió triunfante el Oviedo, que cotiza al alza. La cuarta derrota del nuevo curso fija todas las miradas sobre la figura del entrenador, que volvió a innovar (y a equivocarse) en la composición del once. Sus experimentos hicieron naufragar al Tenerife, que firmó un inicio tan preocupante como lastimoso. Van cinco jornadas... y cinco alineaciones.

El camino blanquiazul comenzó con dos pivotes y no con los tres que se habían visto durante el período estival. Así, fueron Vitolo y Aitor los que compusieron el centro del campo en la hecatombe de Soria. Aurtenetxe y Cámara fueron titulares en defensa y arriba Cristo González se ganó el sitio por el que había porfiado con fuerza en la pretemporada. Solo siete días más tarde, el entrenador no solo retocó la zaga –prescindió del fichaje estelar hecho para el flanco izquierdo– sino además el mediocampo, donde abogó por el trivote (Abel, Aitor y Suso) que rectificó ya en la primera mitad. Huesca trajo más permutas. Otra vez el 4-4-2 y de nuevo Omar entre los titulares. Por segunda vez consecutiva, Aurtenetxe se quedaba fuera de la alineación inicial. Fue justo antes del experimento más sorprendente, el de la Copa y con el Leganés como rival. Entonces, el cuadro blanquiazul opuso tres centrales, dos carrileros largos y una pareja inédita en la sala de máquinas.

En Butarque Abel compareció a la vera de Aitor. Pues bien, el majorero pasó ayer del once a la grada. Y Agné trazó la apuesta más sorprendente que se le ha visto desde que aterrizó en el banquillo. Suso, que no está al cien por cien, ocupó toda la banda derecha.

Cristian, contra todo pronóstico, abandonó su demarcación habitual y jugó de centrocampista. El Tenerife tampoco carburó así y a los pocos minutos el entrenador corrigió el entuerto. Sin juego ni identidad, el representativo naufraga sin una sola victoria en su casillero tras un sinfín de ensayos y probaturas que se han ido por el sumidero.

Al equipo le falla lo que antes resultaba incuestionable: el portero, el estado de forma de Aitor, la fiabilidad defensiva... y hasta su seguridad como local. Agné solo perdió un partido en el Heliodoro durante el curso pasado, el de su debut ante el Girona. Lo demás fueron casi victorias convincentes (2-0 al Valladolid, 2-1 al Osasuna, 2-0 al Betis) o empates. Pero nunca siquiera un partido que fuese la mitad de malo que los perdidos ante el Nástic (1-2) y el Oviedo (0-2) en las dos únicas comparecencias blanquiazules en casa en este nuevo curso. "El equipo está completamente desconectado", apunta Suso. Lo de ayer resultó infame. Una actuación paupérrima que sitúa al entrenador contra las cuerdas y con el crédito bajo mínimos. Sus desatinos, uno tras otro, le han llevado a una posición límite. Y ahora está más cuestionado que nunca.

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