Fútbol. CD Tenerife
Huesca 11CD Tenerife
 

Punto de partida

El Tenerife detiene su hemorragia y Lozano confirma su puntería en un partido que empezó con gol del Huesca

06.09.2015 | 02:04

Tres jornadas y el Tenerife no disipa las dudas. Ayer un error de Dani Hernández nada más empezar abocó al equipo a la adversidad y Lozano salvó los muebles con una intervención casi mesiánica. Con todo, la capacidad para reponerse del representativo –ya remontó en Soria– puede suponer un punto de partida. En la mejoría ostensible de la segunda mitad están los cimientos de una posible resurrección. Visto con ojos optimistas, el partido dibujó tras el intermedio el amanecer de un Tenerife más solvente, seguro y efectivo. Una versión diferente a la caricatura de los minutos iniciales.

El guion de la contienda se le fue a Agné al cubo de la basura por una pifia inesperada. Dani, tantas veces salvador, ha entrado en una espiral de desaciertos que en Huesca halló continuidad con un error espantoso, impropio de él. Sucedió que le llegó un balón sin apenas veneno y se equivocó al blocar. El error fue fatídico y dejó el camino expedito al Huesca para que se adelantara en el marcador. Hasta dos opciones seguidas dispusieron los azulgrana y aprovecharon la última. Luis Fernández, en boca de gol, concibió el 1-0.

Siquiera un minuto bastó para poner cuesta arriba un partido que el Tenerife había planteado desde la vuelta a los orígenes. Es decir, solo dos pivotes (Aitor Sanz y Vitolo) en la medular, protagonismo en las bandas para Suso y Omar, continuidad para el Choco y renovación de la apuesta por Pedro, que explotó en verano pero en liga no arranca. El planteamiento de Agné dejó fuera otra vez a Aurtenetxe. Y esto llama la atención. Tampoco jugó Jorge, cuya titularidad no pasó de los ensayos del laboratorio.

El gol tempranero del Huesca arruinó los esquemas iniciales y dejó al partido sin ver cómo se las ingeniarían los locales con la presión de agradar en El Alcoraz, donde ya decepcionaron en el debut. Aturdido el Tenerife por el mazazo, fue difícil para los insulares levantar cabeza tras un varapalo así. Durante media hora sestearon y a punto estuvieron de dejarse el partido. Mucho más serio y ordenado, su rival pudo sacar partido de su dominio casi exclusivo del cuero. Hasta diez aproximaciones a Dani tuvieron en los iniciales 45 minutos, en teoría suficientes para cerrar el partido.

Al representativo le dio vida el Choco. Fue, otra vez, su mejor aparición y la mejor noticia. Mientras al Tenerife le fallan elementos otrora incuestionables –está fallón Dani e incluso Aitor, quién lo diría–, en cambio arriba el catracho es dinamita pura. Una bendición. Ayer de la nada se sacó un tiro envenenado que convirtió en gol casi por arte de magia. Buscó el Choco el mejor ángulo para trazar un disparo que resultó inapelable. Su acierto –el segundo en dos jornadas– fue crucial. De pronto, lo cambió todo.

El tanto blanquiazul palió una deficiente puesta en escena, elevó los ánimos de la tropa visitante y metió de lleno al Tenerife en el partido. Era justo lo que necesitaba Agné, que como solución de emergencia había recurrido a Jairo y Tommy para que calentaran en la banda. Señal inequívoca de desagrado, aviso indiscutible a los que estaban jugando. Sea como fuere, el gol frenó sus ansias de cambio y llevó al partido por otros derroteros. Mucho mejor el Tenerife desde entonces, mucho más adusto el Huesca.

La segunda mitad sí que fue más blanquiazul. Acertó el entrenador desde el banquillo al recurrir a Abel como sostén. Eso sí, condicionado al límite por el estado físico menguante de Lozano y Suso, que están para 75 minutos yno para 90. Pidió el cambio el hondureño, no pudo más el capitán. Y así, lastrado por la falta de gasolina de sus hombres más elementales tuvo que navegar el representativo en aguas procelosas como las del acto final. Entonces, fallaron todos: el Huesca en su afán por elaborar, Tommy Martínez en su estreno en España y sobre todo Pedro.

Aún anoche daba vueltas el malagueño a un balón de oro, el que encontró a pase de Aitor para hacer el segundo y cantar victoria. Le aguantó bien Whalley, que paró y salvó a los suyos. La victoria habría sido una liberación para el Tenerife; el empate, en cambio, es solo una leve señal de mejoría.

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