Fútbol | . CD Tenerife

El Tenerife sigue sin arrancar

El conjunto blanquiazul vuelve a perder tras ponerse de nuevo por delante en el marcador

31.08.2015 | 11:31
El Tenerife sigue sin arrancar
El Tenerife sigue sin arrancar

El CD Tenerife no arranca. Ayer volvió a caer y cuenta sus dos partidos del campeonato por derrotas. El encuentro ante el Nástic se presentaba como la oportunidad para hacer olvidar el batacazo de la primera jornada, pero no pudo ser y ahora la pesadilla se prolonga una semana más. El equipo chicharrero volvió a fallar en su puesta en escena. Su fútbol de ayer cuesta identificarlo con un patrón definido y su potencial físico quedó en evidencia en comparación con el de los tarraconenses. Estos, en cambio, se mostraron mucho más ordenados y conocedores de lo que se traían entre manos.

Raúl Agné ya advertía durante la semana de que en el caso de que hubiera cambios en el once, con relación al que presentó en Soria el pasado domingo, no significaba que se pretendía señalar a alguien como culpable de lo acontecido ante el Numancia. Sin embargo, la sensación que queda es la de que el técnico no quedó muy satisfecho con la actuación de Aurtenetxe en ese partido porque su puesto lo ocupó ayer de partida Raúl Cámara, mientras que en la derecha debutó Cristian García.

Abel y Lozano fueron las otras dos novedades y se cayeron de la formación inicial los canteranos Omar Perdomo y Cristo González. El majorero se situó algo escorado a la izquierda y el hondureño acompañó en la punta a Pedro Martín. Inicialmente, el Tenerife no parecía funcionar con este dibujo, aunque los méritos de su rival contribuían a ello de manera evidente. El Nástic montó una línea de presión sobre la salida del balón local que resultaba infranqueable para los de casa. Durante el primer cuarto de hora solo se jugó en el campo de los isleños, que no lograban dar fluidez a su juego. Con Suso perfectamente tapado, las vías ofensivas se agotaban para los anfitriones.

Un remate de Abel a centro de Vitolo (19´) supuso el primer entusiasmo para una grada temerosa hasta aquel instante por lo que estaba observando sobre el terreno de juego. Tras esa acción, el Tenerife pareció despertar de su letargo. Comenzó a controlar el balón y a merodear más el área contraria. Pero le faltaba chispa, que no voluntad e iniciativa, arriba. Los jugadores catalanes intentaban seguir el mismo guión pero sus fuerzas ya estaban más limitadas y su plan perdía eficacia. Y la primera parte tocó a su fin sin que los porteros de ambas escuadras hubieran necesitado utilizar sus guantes.

Agné buscó más actividad ofensiva con Omar Perdomo, que entró en sustitución de un discreto Abel. Al margen de ello, el preparador debió espolear de alguna manera a los suyos en el vestuario porque nada más reanudarse el partido se vio a un Tenerife con otra cara, con un fútbol alegre e intenciones más ambiciosas. Y muy pronto esta nueva versión blanquiazul le recompensaría con un gol. Lozano, que antes había habilitado con un gran pase a Pedro Martín para que este cabeceara a las manos de Reina, logró sacar provecho de su velocidad para cazar un balón suelto y batir al meta visitante.

El gol animó aún más a los canarios, pero ni mucho menos achantó a sus adversarios. Con el camerunés Emaná ya en el campo, que dio otro aire a la ofensiva del Nástic, los catalanes se marcharon en busca del empate sin ningún tipo de complejos, lo que trató de aprovechar el equipo isleño para montar contragolpes. Uno de ellos puso suponer casi la sentencia, pero Suso se entretuvo más de la cuenta en un mano a mano ante el cancerbero rival (61´). A renglón seguido fue Vitolo el que pudo anotar de disparo raso tras recoger un rechace. Y como suele suceder en este deporte, del posible 2-0 se pasó al 1-1. Pablo Marín recibió un balón dentro del área y a la media vuelta sorprendió a Dani Hernández.

Quedaba tiempo de sobra para intentar ponerse de nuevo con ventaja en el marcador. Agné volvió a mover su banquillo y se vio obligado a sustituir a dos de sus futbolistas más incisivos. A Lozano, por quejarse de unos problemas musculares, y a Suso porque aún le falta tiempo para recuperar su mejor forma. Vitolo volvió a errar en un disparo desde la frontal (78´). A todas estas, los hombres de Vicente Moreno no se conformaban con un punto y seguían atosigando a los de casa. Además, se les veía más enteros físicamente a los catalanes. Y se advertía en cada balón dividido o en los saltos de cabeza, en los que siempre ganaban los de rojo.

El Nástic encontró el premio definitivo en un centro de Ferrán Giner desde la izquierda que remató a gol Jean Luc con un potente testarazo. El golpe fue letal. Con la moral justa de los tinerfeñistas por la dolorosa derrota de la primera jornada era poco probable que se sobrepusieran de ese mazazo antes del pitido final. Y así fue. El Tenerife deambuló hasta que concluyó la contienda sin alma ni fuerzas suficientes para llevar a cabo una remontada como la que sus rivales de ayer sí lograron en su anterior partido. Queda un mundo por delante de campeonato y puede que lo de Soria y lo de ayer hayan sendos accidentes. Pero, ojo, porque en el fútbol la confianza y el crédito que se pierden cuesta recuperarlos.

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