Fútbol. Pedro, un traspaso histórico

'Pedromanía' en Londres

Las camisetas del 17 tinerfeño triunfan en las tiendas de Stamford Bridge en la víspera de su debut en el mítico estadio londinense

29.08.2015 | 02:00
El director técnico del Chelsea, Michael Emenalo, y Pedro, durante la presentación del jugador tinerfeño.

"Es muy bueno, buen jugador y buena persona", acierta a decir en un aceptable español un aficionado del Chelsea cuando se le pregunta por Pedro en las entrañas de Stamford Bridge. El fichaje del internacional español ha sido una conquista muy celebrada en la londinense área de Fulham, que es realmente donde tienen su casa los blues. Cuando se construyó el estadio (1905) se invitó al club del barrio a que jugase en él sus encuentros como local, pero declinó la oferta, así que tan magna instalación la usa desde entonces el conjunto azul. Cuenta la leyenda que fue un golpe de suerte. Si salía cara, el estadio para el Chelsea; si no, para el Kensington. Y salió cara.

La fortuna les ha sonreído también en la difícil adquisición de Pedrito, cuya incorporación se ha celebrado el doble porque se la disputaban con el United, gran rival en la pugna por la Premier. El éxito de la operación se ha vendido como una extraordinaria victoria y aún hay chanzas al respecto, hasta el punto de que se piensa que Van Gaal se durmió en los laureles. Y así se le caricaturiza en los tabloides. En Inglaterra lo de Pedro ha sido venir, ver y vencer. Así se resume la historia de su primer día, del que salió proclamado hombre del partido contra el West Brom. Un gol, una asistencia, una actuación pluscuamperfecta.

Hoy le toca estrenarse en su casa, su nuevo estadio, y ayer a última hora los operarios de Stamford Bridge aún instalaban en la zona de vestuarios una imagen del chicharrero en la misma puerta de su taquilla. Aún desnuda se podía ver en su interior un enchufe inglés, un par de perchas vacías y otros tantos cajones a punto de ser estrenados. A su izquierda estará la de Fábregas; a su derecha, la del eterno Terry. Más lejos queda la de Costa, al lado de los brasileños. Y a unos metros, la puerta de Mou. "Private", puede leerse en inglés.

De Terry ya habla maravillas el de Abades. "Es un extraordinario capitán y me ha recibido muy bien; en general, el recibimiento de todos ha sido magnífico", cuenta el isleño, quien partía con la inestimable ventaja de conocer bien a varios integrantes del plantel. "Es una suerte estar rodeado de gente a la que conozco bien. A Cesc del Barça, a Azpilicueta y a Diego Costa de la selección€ y a Courtois de haberme enfrentado a él en la Liga", enumera. Sabe bien que estos días le toca ser objeto de las tan tradicionales y británicas novatadas. "Me han dicho que me tocará cantar", dice.

Encantado de la vida, indica que uno de los motivos principales para elegir este equipo fue la grandeza del club, pero también la ciudad, lo cual hace realidad la vieja aspiración familiar de mudarse a Londres. "Es otra liga, otro país, otro juego, pero todo es muy emocionante", apunta. "La acogida de todos ha sido increíble, espectacular, no solo por parte de los jugadores sino también del staff", repite. Pero lo mejor está por venir. Será esta tarde (15:00 horas) cuando se encuentre por vez primera con su nueva afición. Una hinchada de 41.000 fieles –hay lista de espera de diez años para adquirir un palco- que llena hasta los topes Stamford Bridge cada vez que el Chelsea comparece en su feudo. Anoche ya se podía leer un enorme cartel a la entrada con dos palabras: "Sold out". Esto es, todo vendido.

A Pedrito le espera la excitante experiencia de recorrer los escasos metros que separan uno de los vestidores más ilustres del torneo inglés a uno de los campos más señeros de este fútbol. Jugaron en Stamford Bridge los más grandes: Eusebio, Cruyff, George Best, Messi, Maldini, Ronaldo€ Sus camisetas cuelgan para que las vean los visitantes. "Cristiano nunca marcó aquí", presume un lugareño. Prometen, por cierto, que a Pedro le harán sentir como en casa. "Lo primero será componerle un cántico y luego, que se lo aprendan todos".

La pasión y fervor por el canario es notoria desde el mismo día que se confirmó su fichaje (por cuatro años). A las pocas horas se puso a la venta su camiseta con el 17, número fetiche para el de Abades. Y el éxito es tal que la exhiben en primer línea y como reclamo principal de una tienda que factura a dentelladas. Fuente inagotable de ingresos, patrocinado por 55 millones de euros anuales por Yokohama –superó la oferta de Samsung- y seguido en 122 países cada vez que juega, es el Chelsea un sitio ideal para Pedro. Para creer y para crecer. De azul, claro.

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