Baloncesto . Selección

La plata cumple tres años

Sergio Rodríguez conquistó en Londres la primera medalla olímpica de la historia del deporte tinerfeño - "Es un éxito que valoras más con el tiempo", apunta el base del Madrid

12.08.2015 | 12:48
El base tinerfeño, junto a Pau Gasol y Rudy Fernández.

El éxito se resistió más allá de una centuria. Nunca antes tuvo Tenerife el privilegio de honrar a un medallista olímpico. Hasta que apareció Sergio Rodríguez Gómez (La Laguna, 1986). El base del Real Madrid fue determinante en el camino de la selección de baloncesto a una final memorable. Uno de los partidos más trepidantes de la historia de este deporte se saldó con el chasco de la derrota pero con un botín superlativo, una plata que los partícipes de aquel equipo valoran "mucho más con el tiempo".

"Creímos de verdad que podríamos con Estados Unidos y nuestras caras eran de decepción, pero no tardamos en darnos cuenta de lo que habíamos conseguido", cuenta el Chacho, ahora inmerso en la preparación de otra cita cumbre, el Eurobasket. Rodríguez explica que "no hay nada semejante a la grandeza de unos Juegos Olímpicos". Además, en su caso sabía de la sequía tinerfeña en la cuatrienal cita con los cinco aros y se propuso romper el maleficio.

Horas antes de la final llegó un bronce testimonial para Eli Chávez, que no jugó con las féminas en balonmano y no llegó a inscribir oficialmente su nombre como medallista. En la misma semana, la confirmación de que tampoco otros chicharreros como Javier Hernández o Alicia Cebrián subirían el podio. Así que toda la responsabilidad fue para Sergio, que llegó a Londres y triunfó. Resultó capital su concurso en la fase de grupos, en los momentos de extrema dificultad y los días de dudas. Luego, por supuesto, también en la final. Por momentos España tuteó al mismísimo Dream Team y los hombres de Scariolo acapararon entonces la atención de todo el planeta. Al final, la lógica se impuso y vencieron los americanos (107-100) pero en el regusto del aficionado español quedó la sensación inequívoca de haber vivido algo grande. Sin duda la mejor final olímpica de la historia de los Juegos. Para el deporte tinerfeño, además, la que le significó estrenar su medallero.

Río, a un año vista, puede alimentar el botín de metales y permitir que a Rodríguez le acompañen otros muchos. "Ojalá sea así", verbaliza el jugador del Madrid, que a su aún corta edad (29 años) suma una rutilante colección de títitulos que le confirma como la leyenda que es: dos Ligas, dos Copas del Rey, una Euroliga, una plata europea, un Mundial... y aquella plata de Londres que no se le olvidará nunca. "La tengo en casa, en un lugar especial", dice Sergio, que jamás borrará de su álbum de recuerdos aquel 12 de agosto en el North Greenwich Arena de Londres. El O2 de la capital británica se llenó hasta los topes y en el palco presenciaron la finalísima los ahora Reyes de España, Felipe y Letizia, que le felicitaron por la conquista. "Nos dan suerte; siempre que están ahí, sacamos un buen resultado. Aquel día nos felicitaron por el esfuerzo y nos animaron a disfrutar de la ceremonia de medallas con la cabeza bien alta". Era difícil, aun con la derrota tan reciente, pero Sergio disfrutó. Y entró en la historia a lo grande. Su medalla es de plata; su talla humana, de oro.

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