Entrevista. Campeón del mundo de triatlón

Javier Gómez Noya: "Me gustan los recorridos exigentes porque son más justos"

"Sé lo que me espera, que me colgarán la medalla olímpica antes de correr", apunta el atleta

11.08.2015 | 02:20
Javier Gómez Noya, en un acto promocional.

"Un asunto menos del que preocuparse". Gómez Noya sabe que su presencia en el Juegos estaba garantizada por muchas razones, pero la victoria de hace una semana en Río de Janeiro abrevió los trámites. Ahora lo siguiente en sus previsiones es ganar las Series Mundiales (la final de Chicago en septiembre apunta a decisiva) y el Mundial 70.3 que se disputa en Austria.

–¿Qué es lo que se ha encontrado en Río de Janeiro?

–Un circuito exigente en el tramo de ciclismo. Tiene una rampa de no más de 200 metros que tiene el 18-20% de pendiente y después una bajada técnica en la que habrá que tener mucho cuidado. Habrá que subir ese tramo ocho veces y va a dejar a la gente muy tocada, se va a sentir en las piernas. A eso súmale el calor, la humedad altísima. No será una carrera extremadamente rápida, pero sí muy dura.

¿Significa algo haber ganado allí?

–Es un importante refuerzo moral, anímico, pero dentro de un año será una carrera diferente. Estará los Brownlee bien porque ahora Jonathan está lesionado y Alistair compitió el otro día con algún problema y no pudo dar el mejor nivel. Falta un año, pasarán cosas.

–El domingo demostró que se adapta bien al circuito, pero ¿le gusta?

–Sí me gusta. Me hago mayor y eso hace que me vayan mejor los recorridos exigentes. Es un circuito que obliga a ser un buen triatleta. En Londres tuvimos un recorrido plano, muy rápido, sin dificultades técnicas. Se trataba de correr e ir deprisa. Río será diferente. Habrá que correr, pero antes hay dificultades que superar. Me gusta cada vez más esta clase de triatlón porque es más justo.

–¿Los buenos ciclistas contarán con ventaja?

–No sé si será así, pero el circuito de bicicleta hará que nos bajemos a correr muy cansados. No se harán diferencias en bici, pero el desgaste será importante y con descensos tan técnicos el riesgo es que un despiste, un pequeño corte, pueda ser fatal.

– ¿Cómo llevó el calor y la humedad?

–Se hizo más duro de lo que pensaba. A las 12:30 del mediodía, que es la hora a la que competiremos en Río, había 30 grados. Pasó factura y solo había que ver cómo llegaba la gente a la meta. Destrozados.

–Nunca ha sido usted muy amigo del calor.

–Tradicionalmente no me iba bien. Es curioso que en los últimos años en las Series Mundiales apenas nos hemos encontrado pruebas con exceso de calor. Casi siempre son en climas suaves. Antes tocaba ir a Cancún, Madrid...pruebas más exigentes en cuanto a temperatura. Pero lo que decía antes, cuanto más mayor me hago mejor me van las pruebas complicadas y duras. Hay gente a la que le pasará factura seguramente.

–En Londres se preparó con la idea de que el 10.000 se correría muy por debajo de 30 minutos. La preparación para Brasil también tendrá condicionantes...

–Aún es pronto, pero está claro que tendremos que trabajar mucho subidas explosivas de 30-40 segundos y sobre todo prepararse para correr con un grado alto de fatiga. En Londres fuímos muy deprisa a pie. En Brasil no iremos igual, pero sí muy cansados.

– ¿Se imaginaba hace tres años, con la medalla colgada del cuello en Londres que a estas alturas, a doce meses de Río su estado iba a ser este?

– Llevo años sorprendido de mí mismo, verme líder del Mundial otra vez, ganar el test de Río, afrontar pronto el Mundial de media distancia...significa que sigo compitiendo con los mejores y eso es lo que más disfruto.

– Y le sigue cargando de presión.

– La experiencia ayuda a llevar esas situaciones. Es un refuerzo positivo. Yo prefiero seguir ganando y luego ya veo qué hago con la presión. Habrá rivales o deportistas que prefieran esconderse en ocasiones, ir de tapados, pero yo sinceramente prefiero ganar todo lo que pueda.

De usted pronto se comenzará a hablar como una de esas medallas seguras para España. ¿Está preparado para eso?

–Sé lo que me espera, que me colgarán la medalla antes de correr. La plata de Londres me ayudó a quitarme un poco de encima la presión. Si allí hubiese pinchado la situación habría sido diferente de cara a Río de Janeiro. Pero soy exigente y soy el primero que desea la victoria, que me impongo esa exigencia. La presión exterior es algo que me importa poco. La experiencia ayuda a llevarlo bien. El paso de los años hace que no corras ni recuperes como cuando tenías 22, pero a cambio te dan una seguridad y tranquilidad esenciales para estas situaciones.

–¿Ha hecho muchos números con las pruebas que faltan de las Series Mundiales?

–Ahora hay que hacerlos. La idea es ir a Estocolmo (se disputa el próximo fin de semana) para mejorar un tercero que es por ahora el peor de mis resultados. Es un circuito que se me da bien, aunque soy consciente de que hay un 90% de posibilidades de que todo se decida en la final de Chicago.

–¿Renunciará a Edmonton, la última prueba antes de la final?

–No lo tengo claro. Dependerá de Estocolmo. Tal vez aproveche ese tiempo para descansar y preparar mejor la final de Chicago.

–¿Significa algo especial para usted superar a Lessing en Mundiales?

–No puedo negar que sí lo es. Me acuerdo de él cuando yo empezaba y era como alguien inalcanzable. Superarlo me parece una barbaridad, pero soy ambicioso y competitivo. Me ha ido bien exigiéndome más y claro que quiero mejorar lo que él consiguió.

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