Entrevista.

Darwin Echeverry: "Si soy sincero, los 400 metros todavía no me terminan de gustar"

"Sólo tengo palabras de agradecimiento para el Tenerife CajaCanarias porque confiaron en mí pese a no tener el rendimiento deseado", apunta el atleta del Tenerife CajaCanarias

10.08.2015 | 03:37
Darwin Echeverry: "Si soy sincero, los 400 metros todavía no me terminan de gustar"

Darwin Echeverry, aún en edad junior, cerró la temporada con una brillante medalla de bronce en la prueba de los 400 ml en el reciente Campeonato de España Absoluto disputado en Castellón. Ha sido la culminación de su explosión como deportista de élite, después de hablar logrado también en los meses pasados el subcampeonato de España Junior y la sexta plaza el Europeo Junior disputado en Suecia. A sus 19 años, Echeverry entra poco a poco en el proceso de madurez mental que le permite pensar como un atleta de alto nivel. Acaba de terminar el ejercicio y ya está visualizando el siguiente. Desde el Centro de Alto Rendimiento Joaquín Blume, en Madrid, defendiendo los colores de Tenerife CajaCanarias.

¿Cuál era su planteamiento a comienzos de 2015, antes de vivir toda esta secuencia de éxitos?

El objetivo inicial era poder entrenar cómodamente, sin los problemas de lesiones que tuve la pasada temporada. Hablé con mi entrenador y ambos nos hicimos ese planteamiento previo, participar en carreras y entrenar de manera continuada. Una vez así, después los resultados terminaron por llegar.

¿Tener el hándicap de una lesión anterior condiciona mentalmente?

Siempre se piensa en una posible recaída. Es difícil centrarse cuando se tiene el temor de volver a parar por culpa de una lesión. Al principio de temporada esta sensación me rondó mucho. Con el tiempo, el pensamiento cambia y ese temor pasa a ser secundario. Empecé a centrarme en lo positivo. Fue un proceso liberador.

¿Cómo es su día a día en Madrid?

Como norma nos levantamos temprano porque aquí en la Blume el desayuno lo sirven a primera hora. Este año tenía el instituto aquí mismo en la residencia, aunque el próximo año ya voy a salir fuera para estudiar. Los estudios aquí tienen horario partido y le dedico unas cuantas horas por la mañana a las clases y otras cuantas por la tarde. Una vez que tenía tiempo libre me dedicaba principalmente a entrenar.

¿A qué le dedica más tiempo, a los estudios o a los entrenamientos?

Debería decir que a los estudios, aunque creo que la balanza se decanta por los entrenamientos. También es cierto que este año se ha equilibrado todo un poco.

¿Cuánto empezó a notar este año que el cuerpo respondía para grandes retos?

Después del Campeonato Absoluto en Pista Cubierta me noté muy mal e incluso llegué a plantear a mi entrenador no ir al Campeonato Junior. No le veía sentido en ese momento. Sin embargo, en el Junior de Pista Cubierta corrí como nunca y fue cuando empezó a ponerse todo un poco serio. Entrené mucho y en mayo llegó otra gran carrera en Fuenlabrada. A partir de ahí me sentí muy bien.

¿Cuándo empezó a inclinarse por la prueba de los 400 metros lisos?

Si soy sincero, los 400 metros todavía no me terminan de gustar. Cuando empecé a hacer atletismo hace tres temporada con Humberto, mi entrenador de entonces, empezamos a buscar la mejor prueba para mí. En 100 no fue bien, en los 200 regular, hasta que llegamos a los 400. En mis tres primeras carreras logré marcas de 50 segundos, que ya eran marcas para el Campeonato Juvenil de España. Poco a poco quedó claro que mi prueba era los 400.

Este año se contabilizan tres grandes hitos para Darwin Echeverry: subcampeón de España Junior, sexto en el Campeonato de Europa Junior, y bronce en el Campeonato de España Absoluto. ¿Tiene predilección por alguno de estos logros?

Me quedo con el bronce del Absoluto. Llegar a una final del Europeo es también algo que tiene mucho valor, pero me quedo con el Absoluto. Fue una carrera muy bonita, salí a disfrutar, sin ninguna presión y la recompensa fue tremenda. Me olvidé de todo, de la calle en que corría, de los rivales, sólo quería competir y disfrutar.

¿Cómo es ese proceso en el que uno sale sólo a disfrutar?

Bueno, se trata de aislarse de los detalles y alejarse de los nervios. En una carrera se pueden pensar muchas cosas que no favorecen al deportista. Yo antes me comía la cabeza con todas esas distracciones, pero ahora no. Salir a disfrutar es una buena manera para que los resultados lleguen. Este año he afrontado muchas pruebas en las que tenía poco que perder y mucho que ganar. Y así las afronté, sin presión.

¿Ese proceso mental de cambio también se entrena?

Sí, en mi caso sí. He logrado ser una persona muy tranquila, muy poca nerviosa y eso es una parte de la cabeza que hay que trabajar.

Poco a poco se está introduciendo en la competición de alto nivel. ¿En qué influye ese compromiso deportivo en lo que puede ser una vida normal de un chico de su edad?

En Fuerteventura salía mucho de fiesta, estaba mucho con mis amigos y dormía poco. Este año me lo he tomado todo más en serio. He cortado mucho lo de salir y he ahorrado muchos momentos que luego me han permitido tener un mejor rendimiento en la pista. Ahora, en vacaciones, es cuando podré retomar esa parte de la vida que de alguna manera también es necesaria.

¿Cómo dio el salto de Fuerteventura a Madrid?

Como ya dije, el año pasado fue bastante irregular sobre todo por el tema de las lesiones y el grupo de trabajo tampoco era lo mejor. Fue un año un poco caótico. Se me plantearon dos opciones. O dejarlo todo o ir a Madrid e intentarlo. Por suerte me respondieron positivamente a la solicitud de la beca y me decidí a intentarlo. Creo que al final ha llegado la respuesta correcta a la decisión que tomé.

¿Cuál es camino que vislumbra Darwin en un futuro cercano?

Creo que el camino será el mismo de este año pero trabajado con mucha más seriedad. Ya estoy pensando en la temporada que viene.

¿Qué significa para un majorero ser atleta del Tenerife CajaCanarias?

En mi caso, sólo tengo palabras de agradecimiento para ellos. El pasado año, pese a no tener el rendimiento esperado, confiaron mucho en mí y éste el trato personal ha sido casi mejor. Me siento muy afortunado de poner estar en este club. Los compañeros, los técnicos, todos me han apoyado. Eso que se dice de que somos como una familia es totalmente cierto. El próximo año espero seguir corriendo con ellos.

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