ÚLTIMA HORA
Fútbol. CD Tenerife
CD Tenerife 1
SD Éibar 1
 

Alegría en el partido imposible

El Tenerife se adjudica el Trofeo Teide en los penaltis tras un encuentro deslucido por la niebla

08.08.2015 | 00:09
Suso, capitán del CD Tenerife, recoge el trofeo de ganador del Trofeo Teide 2015.

El Trofeo Teide había vivido hasta anoche un sinfín de vicisitudes en sus 45 años de historia. Un falso rival que se hizo pasar por el Botafogo, riñas, peleas, partidos intensos, tandas de penaltis para dilucidar el campeón, proclamaciones de vencedores ilustres y hasta deserciones como la del Granada o el Celta, que se cayeron del cartel a última hora. A la lista larga del anecdotario habrá que añadir la final de anoche, episodio surrealista, un partido imposible que arruinó la niebla. Fue tal la espesura que contagió a los protagonistas y derivó en un espectáculo más bien triste. Y así fue que el público pagó la entrada por un partido que por momentos ni se vio.

En La Orotava –que más bien pareció Mordor– gustaron Éibar y Tenerife solo por sus buenas intenciones y sus buenos goles, ambos de gran belleza. Deseosos de manejar el cuero y llevar la batuta se desenvolvieron a trancas y barrancas por culpa de la capa borrosa que cubrió la noche. Llamó la atención la apuesta de Agné por los titularísimos. Lejos de experimentar, aprovechó la cita para perfilar el once de la Liga y apenas introdujo un par de variantes. Cumplió con nota Jorge (en el sitio que otras veces fue para Carlos Ruiz) y también exprimió su ocasión Cristo para opositar a un sitio entre tanto delantero.

Justamente fue el de Añaza el mayor generador de peligro durante la primera mitad, en la que nunca pareció el Éibar el equipo de Primera. Como ante Sporting o Las Palmas se reafirmó el Tenerife como equipo competitivo. Y destacó de nuevo Pedro, finalizador de garantías para la mejor opción blanquiazul de inaugurar el marcador y ajusticiar a Irureta. Lo logró el andaluz a pase de Cristo en una combinación perfecta que levantó aplausos... y a la niebla. Para entonces el envite era más del Tenerife que del rival. Aún así, al descanso –y luego también al final– se llegaría con empate por una genialidad de Saúl, que se sacó de la chistera un soberbio lanzamiento de falta para igualar la contienda.

La segunda mitad sí fue más de los vascos. Ausente Cristo González, Nano no fue lo incisivo que él. La bruma desapareció lo suficiente para que se viera más, pero entonces fueron los jugadores los que ya estuvieron más espesos. Pedro Martín, Abel y Aitor tuvieron posibilidades claras para el gol pero a todos les falló atinar. En la otra portería, un inmenso Dani se ocupó de alejar el peligro de su marco. Y así se llegó a los penaltis, suerte donde el vinotinto se erigió en protagonista –detuvo dos tiros– y dejó el Teide en casa. El Tenerife funciona y progresa. Incluso en medio de la espesura. También en este partido imposible.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine