Fútbol . CD Tenerife

Un talento forjado a sí mismo

La vida obligó a Nadjib a asumir responsabilidades desde niño

04.08.2015 | 02:00
Nadjib, ayer en El Mundialito.

Desde que el sábado reventó las redes de Javi Varas y tiñó de blanquiazul el primer derbi de la pretemporada, el tinerfeñismo se pregunta quién es el héroe anónimo que salió desde el banquillo para marcar y triunfar. La respuesta es Nadjib Mongoud, de origen marroquí y madre catalana. Las raíces del último producto de la factoría blanquiazul están, sin embargo, en Lanzarote.

"Yo empecé a entrenarle en el Torrelavega", cuenta Luis González Afonso, el técnico que marcó su carrera de forma definitiva. Aunque a Nadyib se le considera un talento forjado a sí mismo, fue este entrenador de las divisiones inferiores del Torrelavega conejero quien guió sus primeros pasos. "Tenía ocho años y lo tuve junto a mí hasta mucho después, concretamente hasta su segunda temporada como cadete", explica orgulloso.

El atacante blanquiazul era siempre el mejor y más brillante de todos sus compañeros. Y eso que muchas veces jugaba ante rivales mayores que él. "Era el que más destacaba y el que se llevaba todos los elogios", indica Afonso. "Incluso en las selecciones que había que hacer para ir a los torenos nacionalse, a Arona o adonde fuera, siempre iba con un año de adelanto. Teníamos claro que era un portento", añade.

"Yo le veía algo especial y decía: va a llegar a estrella", indica Luis, que el sábado no pudo reprimir las lágrimas al otro lado del televisor cuando vio que Nadyib, su Nadyib, se había erigido en el héroe y goleador del Tenerife. "Estaba viendo al mismo futbolista que me asombraba de niño. El que destacaba siempre por la falta de complejos, por encarar, por su desparpajo, porque jamás dejaba de intentarlo".

Justamente fue su fe la que le permitió anotar ante Varas. Al primer intento, su disparo fue al palo; al segundo, con sangre fría, disparó y anotó. Fue la suya una definición perfecta. No obstante, cuentan sus técnicos que en el Torrelavega hacía "cosas absolutamente increíbles, desde una rabona a una chilena, pero nada comparable a la pared que una vez hizo con el árbitro porque no tenía más opciones", dice Afonso.

El técnico que moldeó a Nadyib aún conserva el mensaje que le envió la madre del futbolista nada más acabar el derbi. "Tú también tienes mucha culpa de esto", le dijo su progenitora, mujer catalana a la que le tocó hacer de padre y de madre del jugador. Acostumbrado a asumir responsabilidades desde pequeño, a comportarse como un adulto y a tomar decisiones, la mejor de cuantas tomó fue venirse al Tenerife, que ya es su casa. Desde la paciencia, los técnicos del representativo esperan de él que descorche desde ya todo su talento. Es Nadyib, el futuro.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine