Fútbol. Entrevista.

Dertycia: "Nuestro Tenerife era un equipo plenamente identificado con la Isla"

"Una depresión me provocó esta alopecia que cambió mi ´look´ y me hizo célebre", afirma el exfutbolista blanquiazul

31.07.2015 | 03:09
Dertycia, que se encuentra desde ayer en Tenerife.

A Óscar Alberto Dertycia, argentino de Córdoba, se le nota la emoción en cada una de sus palabras. Acaba de llegar a la Isla para participar de los actos que acompañan a una nueva edición de la Copa Mahou y en su primera entrevista destila la pasión de siempre. Aún no asimila bien que se le den honores de leyenda y acierta a decir que es la recompensa a su inquebrantable compromiso. En cada partido, se dejaba la piel. Hoy por hoy, es aún un icono del tinerfeñismo.

Muchos años después, vuelve a Tenerife. ¿Cómo se encuentra?

Bien, contento y feliz de volver a Tenerife. Me emociona el regreso a esta tierra, que es mi segunda casa. Disfruté mucho de esta Isla. Volver me llena y me reconforta recordar los goles, las vivencias... Este viaje me está llenando el alma y me hace sentir, de algún modo, protagonismo de nuevo.

¿Por qué cree que se le quiere tanto?

Porque dejé una cierta marca registrada por los goles, que fueron casi todos importantes y algunos de ellos histórico. Pero lo fundamental para que se me recuerde así pienso que fue la actitud. Me dejaba la sangre y dejaba la camiseta sudada siempre. Corría hasta decir basta. Hasta la última gota.

¿Qué recuerdos tiene?

Recuerdos de un grupo fantástico: Valdano, Cappa, Senén Ortegoso. Me acuerdo de todos. Desde los porteros Ochotorena, Manolo y Agustín hasta los delanteros Pizzi, Latorre, Pier y servidor. Era un equipo magnífico que defendió esta camiseta de forma inolvidable. Nunca voy a borrar de mi memoria los goles que hice, pero sobre todo el cariño de la gente. Pienso que dejé las puertas abiertas para volver como lo hago hoy [por ayer]. Me emociona ver que tiempo después me piden una foto, me paran para un autógrafo y me transmiten tanto cariño los aficionados tinerfeños. Aquí me siento en casa, ésa es la verdad. Es algo que nunca voy a dejar de agradecer.

¿Cómo definiría al Tenerife de los noventa?

Como un Tenerife identificado plenamente con la Isla que lo envolvía. No dábamos nunca un partido por perdido. Corríamos hasta el pitido final de una manera incansable. Había que ganar, siempre; no nos permitíamos otra intención. Ni los de fuera, ni gente de la casa como César, Toño o Pier. Defendimos la plaza en Primera División con uñas y dientes.

¿Fue difícil su fichaje por el Tenerife?

Sí. Santiago Llorentey yo negociamos hasta 12 horas seguidas. Vine porque había dado mi palabra. La realidad es que había otros pretendientes. Luego lo que me molestó fue la manera de salir. El presidente me quería vender al Osasuna y al final acabé en el Albacete. Yo habría preferido renovar por el Tenerife cinco años más. Aquí habría seguido toda la vida.

Tiempo después, admitió ustedes que ir al Alba fue un error.

Otra vez más por una cuestión de honor. Me había comprometido y me fui. En el transcurso de las conversaciones mi señora estaba hablando con Lopera, con el Betis, y lo cierto es que ofrecían mucha más plata. Al final, uno ha sido siempre respetuoso y un hombre de palabra, y por eso me marché al Albacete. No fue la mejor manera de acabar mi carrera en España, pero mi etapa en Cádiz y Tenerife fue inolvidable. Hasta mis hijos se acuerdan de que fueron al colegio acá y vivieron un tiempo muy lindo, identificados y felices con la manera de vivir en la Isla.

Lo que pocos saben es que usted llegó a España para resarcirse de una última dura etapa en Italia. Y que su alopecia se produjo a consecuencia de una fuerte depresión.

La única lesión grave que tuve en 21 años como profesional fue un choque con Maradona en el estadio del Perugia. Ese contratiempo me llevó a una alopecia total. Perdí el pelo de todo el cuerpo y así me quedé con este look. Lo curioso fue que esta apariencia marcó una tendencia y me dio este aspecto tan diferente al de los demás. La depresión fue dura y estuve un año sin jugar. No se lo deseo a nadie.
Supo usted sacar la lectura positiva a un momento tan duro y hasta tomarse con buen humor los apelativos que le pusieron en España.
Por supuesto (risas). Que me llamaran Míster Propper o incluso el tractor amarillo era algo que se decía desde el más absoluto afecto. Eran apodos con buena intención y dichos de buena manera, nunca despectivos ni con el ánimo de hacer daño. En Cádiz hasta nos hicieron canciones las chirigotas.

Hablemos del presente. ¿Ha oído hablar de las intenciones de Pier y su afán de ser presidente?

Es un proyecto muy lindo. La misma afición que le vio crecer como futbolista ahora puede elegirle como dirigente tantos años después. Es ideal porque ha conocido y ha vivido lo que es el Tenerife. Ojalá el día de mañana tenga la posibilidad y, ¿por qué no trabajar con él? Ojalá que Pier sea un revulsivo para el tinerfeñismo.

¿A qué se ha dedicado tras colgar las botas?

He tenido la suerte de dedicarme a trabajar con la esencia del fútbol, sacando el potencial de cada futuro jugador. También nos hemos esforzado sobremanera en los más desfavorecidos. Gente de talla baja que hace deporte, discapacitados, personas con síndrome de down. Mientras mi imagen pueda servir para algo útil, fantástico.

¿Cuántas veces desde que aterrizó en la Isla le han pedido por la calle que vuelva al club?

Un montón de veces. Yo estaría encantado, ya lo he dicho, para ayudar en lo que sea.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine