Fútbol. CD Tenerife
MANOJ DASWANI
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Nadie discute a Raúl Llorente, el primero de los refuerzos invernales del Tenerife y también el primero en consolidarse como un fijo en las alineaciones del representativo. No hay motivos para dudar de su continuidad en el once, pues resulta el madrileño una garantía de fiabilidad en defensa y un peligro permanente arriba, adonde se asoma con asiduidad. La entrevista confirma que la relación Llorente-Tenerife funciona en ambos sentidos. Esto es, que su satisfacción por haber venido es plena y que su ambición no tiene límites. "Debemos seguir mejorando", pregona el ex del Xerez.
–Parece que ha sido rapidísima su adaptación al equipo y a la Isla. Sus primeros partidos con el Tenerife, de hecho, son prácticamente inmejorables. ¿Qué sensaciones tiene después de haber disputado ya cinco encuentros con su nuevo club?
–En primer lugar, agradezco que se tenga esa percepción positiva de mí. La verdad es que estoy muy contento y muy satisfecho, no solo con el club, sino también con la Isla y la gente. No me arrepentiré jamás de haber venido al Tenerife.
–¿Se ha reafirmado entonces en la idea de que fichar por este club no era un paso atrás, a pesar de que fuera en Segunda B?
–Claro. Es que venir a un club de la magnitud del Tenerife no es venir a cualquier equipo de esta categoría. Es algo distinto, por la grandeza y por la historia que tiene este club. Al principio puedes tener alguna duda, pero todas las que podía tener se disiparon en el primer partido, donde ganamos por 0–4 y me sentí muy bien. Desde entonces, ha ido todo de maravilla para mí. Y ahora, ojalá todo siga así. O mejor.
–¿Siente progresión en su aportación al equipo?
–No hay que conformarse nunca, hay que ser ambiciosos si se quiere llegar lejos. Yo soy muy competitivo y quiero mejorar día a día; es eso lo que intento, aunque habrá veces en las que no se pueda. La realidad es que estoy satisfecho, pero quiero aportar todavía algo más.
–Viene el Tenerife de un partido que le reafirmó en sus creencias. ¿Puede resultar ese 2–1 al Albacete un punto de inflexión para ver definitivamente la mejor versión de este grupo?
–Es uno de esos partidos que mejor te saben. Lo digo por la forma de vencer, muy al final y cuando era difícil culminar la remontada. A lo mejor se prefiere ganar por un marcador más cómodo, pero esas victorias en el último suspiro tienen un regusto especial. La del domingo pasado está todavía en la retina de todos, pero se tiene que olvidar porque del pasado no se vive; hay que ganar ahora también al Coruxo para meter más presión a los que están arriba. Y no va a ser fácil. Es un rival que aún no ha perdido en casa y por este motivo hay que apretar aún más los dientes.
–Para conseguirlo, tal vez sea positivo hacer menos concesiones a los adversarios. Por ejemplo, ese gol que se regaló al Albacete en el tramo inicial del último partido.
–Está claro que estamos haciendo buenos partidos y estamos siendo muy competitivos, pero yo creo que el margen de mejora que tenemos es abismal. Es verdad también que al entrenador no se le puede pedir más: en dos semanas no nos puede transmitir todas sus ideas porque es imposible. Poco a poco iremos haciéndolo todo mejor, pero sí es cierto que no podemos hacer concesiones, en eso estoy de acuerdo. No siempre se va a poder remontar como lo hicimos el último fin de semana contra el Albacete. Los rivales también juegan y lo ponen difícil, más aún cuando se miden al Tenerife, porque somos uno de los contrincantes a batir.
–¿Y por dónde cree que pasa la mejoría del equipo? ¿Dónde hay que progresar más?
–Una de las claves es conseguir que a los rivales les cueste mucho meternos un gol. Eso nos hará más solventes.
–¿Qué me dice de Andrés García Tébar? ¿Cómo es? ¿Qué les transmite?
–Tiene muchísimos conceptos, y muy buenos, pero ha de ir poco a poco. Y él lo sabe. Es un entrenador al que le gustaría transmitírnoslo todo ya, pero es difícil asimirlarlo todo de golpe. Estoy convencido de que se producirá una mejoría considerable. Y se verá con el tiempo. El míster es trabajador, motivador, currante... y sus cualidades las va a trasladar al equipo, seguro.
–Además, es usted de los que opina que no basta con ganar. Al menos en casa, también hay que agradar.
–Claro que se nos puede exigir eso, y nosotros somos los primeros que nos lo vamos a imponer... sobre todo para los partidos que juguemos en el Heliodoro. Habrá veces en las que no se pueda, pero hemos de intentar jugar bien en nuestro campo. Por calidad no va a ser, porque creo que tenemos uno de los mejores equipos de todo el grupo y de toda la categoría. En casa, pienso y estoy convencido de que vamos a empezar a ver más cosas. Y además, muy pronto.
–Por ejemplo, ¿un mayor protagonismo ofensivo de los dos laterales?
–Claro. A los laterales nos gusta no solo defender. Y el míster nos ha dado total libertad para subir porque, siempre que lo haga, va a tener a alguien atrás cubriéndote la espalda. Eso se agradece. Bajo mi punto de vista, los laterales tienen que ir también arriba. Si no, no son laterales completos.