FÚTBOL. CD Tenerife
LORENZO DORTA
SANTA CRUZ DE TENERIFE
El grave traspié del CD Tenerife en su partido de hace tres jornadas ante el Sporting de Gijón B supuso un punto de inflexión en la trayectoria de los blanquiazules en este campeonato. A partir de ahí, se ha visto a un equipo distinto, que ha conseguido recuperar la ilusión de su hinchada a través de un fútbol con identidad propia. La derrota por 2-3 frente a los de Mareo provocó la reacción esperada en el consejo de administración que habita en el Callejón del Combate y, con el último visto bueno del presidente Miguel Concepción, se tomó la determinación de destituir a Antonio Calderón. Y es que el cuadro chicharrero había entrado en una fase decadente en cuanto a juego y resultados, que había desembocado en la exclusión de los canarios del cuarteto de cabeza.
Sin casi demora alguna, se nombró a Andrés García Tébar como sustituto del entrenador gaditano. Muy pronto se observó que se trataba de un técnico diferente y que contaba con un preciso diagnóstico del Tenerife. Tras detectar los males del que iba a ser su nuevo equipo, el albaceteño comenzó a trabajar en la corrección del juego blanquiazul. Así, en su primer partido al frente de los isleños, su equipo se mostró más compacto, con sus líneas más unidas y con un principio de patrón de juego. Y así llegó el primer triunfo de la era Tébar.
Más dificultades se le presentaron al Tenerife en el encuentro de este pasado domingo. Bien es cierto que el rival, el Albacete, era de mayor enjundia. Además, la mala fortuna se alió con los manchegos, que se vieron muy pronto arriba en el marcador gracias a un autogol de Marcos Rodríguez en el primer minuto del choque. Aún así, los del Heliodoro lograron remontar y sumar su segundo éxito con su nuevo entrenador al frente. No obstante, la metamorfosis experimentada por el Tenerife no se debe exclusivamente a la llegada al banquillo de García Tébar. La incorporación de los fichajes de invierno ha originado un cambio de actitud en la plantilla, al margen de lo que han aportado futbolísticamente. Si el pundonor y la agresividad de Raúl Llorente, los goles de Aridane y la rapidez de Kike López han constituido una contribución relevante al juego blanquiazul, la calidad de Luismi Loro también ha sido clave. Al igual que la recuperación de Sicilia, que también ha colaborado en el cambio productivo de un Tenerife que vuelve a apuntar alto.