MANOJ DASWANI
ELCHE (ALICANTE)
ENVIADO ESPECIAL DE LA OPINIÓN
Contradecir a la condición de equipo históricamente poco copero que cuelga del Tenerife, borrar la mala imagen ofrecida en Girona, ofrecer unas prestaciones que convenzan al entrenador a la hora de componer futuras alineaciones, evitar una semana de caras largas con otra derrota que añadir a la de Montilivi, soñar con la visita de un grande al Rodríguez López, mantener abierto otro frente donde puedan jugar también los menos habituales... Afloran los motivos para ganar esta noche al Elche (Martínez Valero, 20:00 horas) y olvidar con un sorbo de Copa del Rey el sabor amargo que dejó la Liga. Sólo cuatro días después de su estreno oficial, vuelve al tapete el Tenerife de Gonzalo Arconada y lo hace, seguro, con un once renovado.
El técnico cumplirá su palabra y dispondrá una alineación casi absolutamente diferente a la que mostró en el campeonato de la regularidad. Es normal porque quiere dosificar los esfuerzos y repartir el protagonismo, pero también porque es un recién llegado y quiere ver en acción a todos. No es lo mismo el rendimiento de un futbolista en un amistoso de pretemporada que en un choque donde hay recompensa en juego, así que será buena la ocasión para medir la evolución con respecto al curso pasado de jugadores que ya estaban (Aitor Núñez o Bellvís, presumiblemente los laterales titulares), pero también para acelerar la puesta a punto de Julio Álvarez, dar cancha al emergente Josmar o ver cómo está Iriome tras un año fuera.
La Copa y un formato que apenas gusta a nadie –el camino a las rondas decisivas parece una tortura para los modestos– es, sin embargo, una oportunidad. Saben Arconada y los suyos que, en caso de vencer, tendrán a la vuelta de la esquina otra semana con partido en miércoles. Y no es malo que así sea porque, de este modo, nadie se sentirá inútil. Lo mismo deben de pensar en Elche, donde anuncian que también se toman la Copa en serio y buscan ganar en su feudo –por segundo partido consecutivo, pues ya cayó el Recreativo el sábado– y, de paso, fidelizar a una afición a la que le cuesta engancharse. Las casas de apuestas, y por algo será, otorgan el cartel de aspirante al cuadro de Bordalás. Una catarata de fichajes es señal inequívoca de ambición máxima e ínfulas de candidato. Pero, de todos, quien más ganas le tiene al partido es un ex blanquiazul: Ángel. Si marca, no lo celebrará.