MANOJ DASWANI
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Ya se ha producido la primera toma de contacto entre el director deportivo del Tenerife, Santiago Llorente, y el representante del delantero Rubén Rosquete, adscristo esta última temporada al conjunto filial del representativo. El jugador icodense deberá definir en las próximas fechas si opta por quedarse bajo disciplina blanquiazul o si, después de muchos años ligado a su actual club, se decanta por un cambio de aires. Pretendientes no le faltan, y ya algunos secretarios técnicos de equipos de Segunda División B –e incluso uno de un club de la categoría de plata– se han mostrado interesados ante su agente, César Gómez, en la posibilidad de llevarse al ariete a sus filas.
Rosquete ya sabe que la intención del Tenerife es que siga haciendo carrera en la Isla. No obstante, falta al delantero norteño por saber si la nueva vinculación contractual que le ofrecerá la entidad presidida por Miguel Concepción es para que juegue habitualmente con los mayores, el próximo curso en Segunda División; o si, por el contrario, se pretende desde el callejón del Combate que continúe jugando en el equipo filial, que la próxima campaña competirá en Tercera. Toda vez que el cuadro de Alfredo Merino descendió, se hace poco probable la alternativa de que Rosquete siga ejercitándose y jugando con el B. Tal opción parecería un frenazo a su progresión, más todavía si se tiene en consideración que cuenta con alternativas para seguir creciendo en categorías superiores.
La solución a su caso podría ser un contrato análogo al que el club puso a disposición de otro canterano como Omar Ramos, hace ahora un año. La ficha de Rubén sería para el B, pero los entrenamientos los haría con el primer equipo y los partidos que creyese oportuno el nuevo entrenador, también. Es lo que sucedió en el caso del interior de Punta del Hidalgo, quien con toda seguridad se mantendrá en el Tenerife en la categorí ade plata.
Aunque todavía está reciente la finalización de la competición para el primer equipo y también para el filial –aunque ambos conjuntos siguen entrenándose–, se presume que las jornadas venideras serán claves para determinar qué sucederá con Rosquete. El jugador deberá decidir junto a su agente cuál es la opción que le interesa más en un año que podría ser el de su definitiva consolidación como un futbolista útil para el primer equipo blanquiazul. De quedarse, es seguro que la pretemporada la haría con los grandes. Pero está en su derecho de querer algo más que eso.