MANOJ DASWANI
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Cristo Marrero sigue sintiendo los colores del Tenerife tanto como si aún fuera el capitán que lloraba, emocionado, cuando se acabó el partido decisivo de Girona y su equipo volvió a Primera. Es más, su afecto al representativo es todavía mayor, ahora en la distancia –juega en el Universidad de Las Palmas– después de haber cerrado su estancia como blanquiazul. "Nos salvamos, seguro", dice desde Gran Canaria, donde vivirá por televisión el choque a vida o muerte del domingo próximo. "Menos mal que mi partido es por la mañana y tendré tiempo suficiente para llegar a casa y ver cómo ganamos", dice.
Optimista por naturaleza, argumenta que no necesitan consejos los hombres de José Luis Oltra. "Ellos saben perfectamente cómo afrontar lo de Mestalla y se comportarán como maestros", vaticina Cristo, quien considera que los jugadores del Tenerife "se merecen la permanencia". "No puede ser que el sueño de toda una isla se vaya a acabar en sólo unos meses; yo creo que ganaremos en Valencia", afirma Marrero, que aboga por enfilar compromisos como el que viene "con el grado preciso de motivación y ganas". "Estoy seguro de que el míster y los chicos lo van a hacer bien", repite.
En el recuerdo
No puede ser partícipe del juego de los que fueron sus compañeros y son sus amigos, puestos que la directiva actual determinó no prorrogar su contrato. Aún así, los apoya y habla con ellos "casi a diario", especialmente con su amigo Ayoze, que no podrá estar sobre el césped de Valencia "pero que ha hecho un final de temporada espectacular". "En general, todos han estado bien en estos últimos partidos que nos dan vida", apunta Cristo, que pronostica una fiesta similar a la del curso pasado si, como él ya ha soñado, el Tenerife vence en Mestalla y sigue otro año más entre los mejores. "Seguro que así será", termina.