LA OPINIÓN
SANTA CRUZ DE TENERIFE
Con el sabor agridulce de haber salvado la categoría con holgada suficiencia, pero no lograrlo clasificar para el play off, Rafa Sanz, técnico del UB La Palma, analizaba ayer en la web del conjunto isleño la temporada vivida en el cuadro blanquiazul. "Generalizar es equivocarse, y si en unos aspectos mi valoración es muy alta, en otros, no tanto; por eso mi nota es la de notable", significaba el cordobés, orgulloso del "grado de cohesión que ha habido en el grupo, así como el compromiso con el club y la lealtad al mismo a través del esfuerzo", sin olvidar, "obviamente, otros apartados mejorables".
Un estilo propio
Recuerda el andaluz que "pensamos desde agosto en tener un sello propio, con miras altas y sin temores. Alguna vez nos han partido la cara, pero en muchas otras acabamos remontando producto de esa fe en lo que hacíamos". Si bien se muestra satisfecho Sanz por "el ritmo al que hemos jugado", no esconde su frustración "por cómo lo hemos hecho fuera". "Nos ha faltado ambición en unos casos, confianza y experiencia en otros, así como también calidad, y es justo reconocerlo", explicaba el técnico.
Con todo cree Sanz que "el balance final de 16-18 y el décimo puesto se pueden calificar de notable, pero yo me he sentido algo triste al ver que no podíamos llegar al play off". Rafa también quiso enviar un mensaje de agradecimiento a la afición: "Gracias por esa generosidad y por el respeto al puesto de entrenador, ya que en ese sentido son especie en extinción; gracias por la confianza que nos han dado, y gracias también por soñar junto a nosotros. No sé dónde estaré el año que viene, pero La Palma siempre estará en mi corazón...".