MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Una de las peores noticias de la temporada del retorno a Primera está siendo la casi nula aportación de Daniel Kome al funcionamiento colectivo del Tenerife. El hombre que un día fue noticia por erigirse en el gran héroe del ascenso en Girona –marcó el gol que dio el pasaporte a la élite a los blanquiazules– ahora llama la atención por su ausencia de las convocatorias y por su proverbial tendencia a pedir la sustitución antes de que los partidos acaben. Ya son una veintena de veces las que tuvo que irse a vestuarios antes de tiempo, así que la cuestión empieza a cansar. Que se lo pregunten a Oltra, que el domingo recibió una atronadora pitada del Rodríguez López cuando el cambio era justo el inverso y el reemplazado era Ayoze. Se silbaba al míster y a la determinación de borrar del campo a uno de los mejores de aquel día, pero también la elección de un Kome que ya no cuenta con el beneplácito general de la grada del Heliodoro.
El interior blanquiazul, en realidad, tenía un margen de error todavía más grande que el de cualquier otro. Se lo había ganado. Su cuota de mérito en la campaña anterior fue creciente hasta convertirse él en un bastión insustituible en los esquemas blanquiazules. Dijo Kome entonces que empezaba a asemejarse al de sus mejores días como profesional y tomó nota incluso su seleccionador nacional, que lo hizo habitual en las listas de Camerún.
Oltra, hasta hace bien poco, había persistido mucho más de lo aconsejable en contar con el 14 del representativo por considerarlo útil. En teoría, debía de serlo. Por su dilatada experiencia –es uno de los jugadores del equipo con más minutos en el fútbol profesional español– y también por su calidad. De hecho, llegó a considerarse bueno para el Tenerife que la primera de las consecuencias del mal momento de Kome fuera su exclusión para la Copa de África. Por consiguiente, sí que estaría para un tramo aparentemente decisivo para los intereses blanquiazules y además estaría motivadísimo para procurar ganarse un puesto en el Mundial. No obstante, lejos de cumplirse tales previsiones, ha sucedido justo lo contrario. "Ahora es cuando empiezo a encontrarme bien", fue uno de los testimonios que dejó el futbolista para entonces. Eso sí, tras reconocer que venía de una etapa más bien funesta. "Sí, no he estado del todo bien y, a veces, cuando no estoy con fuerzas, opto por pasar el balón al compañero en vez de regatear", fue otra de sus confesiones. Lo dijo poco antes de desaparecer de las alineaciones. Le costó a Oltra borrarlo del mapa aunque fuera sólo por una semana, pero la pujanza de Ayoze y la prometedora carrera de Omar invitaron a probar con ambos. El primero ganó la partida. La perdió Kome, a quien todavía se espera.