MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Son arrolladores los números de Nino, el hombre franquicia del Tenerife, incluso en esta temporada que está siendo un auténtico campo de minas para el delantero de Vera. Agrandados los obstáculos en su camino al gol, dificíl lo ha tenido el artillero blanquiazul para abrirse paso entre los arietes superlativos de Primera, pero ya figura su nombre cerca de los mejores y ahí están sus ocho goles con la peculiaridad notable de que casi todos han sido decisivos, determinados. Traducidos en réditos para el Tenerife, debe saberse que han traído 11 puntos. Esto es, casi la mitad de los que acumula el equipo.
"Para cualquier delantero es importante anotar, pero sobre todo si sirven esos goles para seguir adelante", apuntaba Nino ayer, todavía abrumado por la ovación majestuosa de un Heliodoro que, otra vez, se rendía a sus pies. "Ha sido muy emocionante", acertó a decir el andaluz, que volvía en el Heliodoro a su cita con la meta rival después de tres partidos de ausencia. Esto es, justo los últimos tres que se saldaron con derrota. Su último gol fue sinónimo de la última victoria para el equipo. Dato revelador.
goles en primera. Los tantos de ayer permiten a Nino elevarse a 142 en el fútbol profesional, de ellos 133 en 338 partidos en Segunda División. Más discretos son sus números en Primera, donde "las dificultades se multiplican" –ha dicho–, pero ahí también deja huella. Ya son 8 los conseguidos con el representativo en 26 partidos que ha jugado con el Tenerife de cabo a rabo. Porque también en la regularidad es el andaluz un auténtico portento.
Si sigue a este ritmo podrá decir que lo ha vivido absolutamente todo con el equipo blanquiazul en el año de su retorno a Primera. Ya son 2.340 minutos de pelea, de brega, de sacrificio, de trabajo. Y de goles. Los de ayer, como los anteriores, fueron de oro.