MANOJ DASWANI | S.C. DE TENERIFE
Tal y como está el Tenerife, con números anémicos y victorias que llegan sólo de cuando en cuando, es harto difícil encontrar talismanes o fetiches. Pero podría serlo Mikel Alonso, único futbolista del plantel blanquiazul que puede presumir hasta la fecha de haber estado presente –casi siempre como titular– en todos los triunfos firmados por el representativo en liga. Más preocupante para el equipo es el dato que viene a continuación: cada vez que no juega ni un minuto el vasco, entonces los suyos pierden. La estadística es concluyente: cinco partidos sin Mikel, cinco partidos sin puntos. Y da igual que sea a principios de competición o más tarde, porque tal conexión entre la ausencia del medio y los tropiezos del Tenerife se produce en el primer partido de liga igual que en el último. De hecho, ya sucedió en la jornada inaugural del campeonato que no jugó Alonso ni un solo minuto y el conjunto cayó(1-0) en Zaragoza. Participó aunque fuera sólo en la segunda parte del siguiente compromiso, frente al Osasuna, y entonces sí que ganaron los suyos (2-1), si bien a continuación faltó en Mallorca y los de Oltra, cómo no, perdieron (4-0). Pero hay más. Coinciden sus otras tres ausencias con otras tres derrotas blanquiazules: ante el Getafe, donde fue reserva y no fue luego elegido para ninguno de los tres cambios (3-1); frente al Villarreal, donde el Tenerife cayó con contundencia y encajó un saco de goles (5-0); y por último el domingo pasado, en La Coruña y contra el Deportivo, donde el cuadro isleño tampoco sacó puntos de su visita a Riazor.
A tal nómina de fiascos sin Mikel podría unirse una más, la del día contra el Madrid, cuando el equipo sucumbió frente a los blancos y el vasco, en la jornada que se las veía frente a su hermano Xabi, disputó sólo nueve minutos. Es decir, tuvo un papel testimonial. Insuficiente, por lo visto, para que pudiera notarse su influjo.
Pero su papel de talismán va mucho más allá. No sólo sucede que el Tenerife pierde siempre que no está él, sino que además puede presumir el vasco de haber estado siempre que su equipo ganó. Ante Xerez, Sporting, Osasuna, Mallorca y Athletic, las únicas cinco víctimas del cuadro canario en lo que va de competición, Mikel siempre jugó. En cuatro de estas ocasiones, como titular. Y en una de ellas, además, como goleador in extremis. Sucedió contra el Athletic y recuerda aquella noche el 23 blanquiazul como la mejor desde que arrancó esta campaña en Primera. En la que, por lo pronto, es un hombre necesario. Y no sólo por su trabajo en la medular, sino también porque su falta es sinónimo de decepción. Llamativa anécdota.
En situación similar, por cierto, está el canterano Omar Ramos. También cada vez que no está con el Tenerife, aunque sea sólo para completar unos minutos y de propina, el conjunto de Oltra no gana. El balance sin el de La Punta no es tan feo como sin Mikel, pero casi: tres empates y seis derrotas.