M.D. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La hemeroteca no engaña: Guardiola tiene una deuda... con el Tenerife. Días antes de que se consumara en el Rodríguez López el segundo de los tropiezos consecutivos del Madrid en la Isla, dijo el ahora técnico del Barcelona que se afiliaría al representativo si otra vez volvían a ganar los blanquiazules a los merengues. Tal resultado se dio, pero el de Santpedor no cumplió. Alguna vez se le preguntó por tal asunto y respondió que nadie jamás le hizo llegar "los papeles" para adherirse al club insular. Pero lo cierto, casi dos décadas más tarde, es que sus palabras nunca se transformaron en hechos.
Fue Pep el día del 2-0 uno de los futbolistas catalanes que más disfrutó con el Tenerife. Sucedió que el Barça cumplió con su parte y superó al Athletic pero, necesitado de que también el representativo liquidase al Madrid, esperó Guardiola –y junto a él Busquets y Serna, los tres pegados a la radio– para constatar que, efectivamente, desde la Isla les habían hecho otro favor. A la gratitud del centrocampista al Tenerife se sumaron enseguida otras. José Luis Núñez, entonces presidente, prometió que viajaría a Santa Cruz para mostrar su agradecimiento a un club que se había comportado "con total deportividad" por dos años seguidos. Hasta tal punto llegó la relación de amics per sempre que fueron los blanquiazules invitados al Gamper... y lo ganaron. En las Ramblas y en la Plaza de Catalunya, además, no sonó esa noche sólo el nombre del Barça. Junto a él, el de otro club desde entonces amigo: "¡Tenerife, Tenerife", se oyó en la Ciudad Condal.