LORENZO DORTA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Un congreso de discapacidad que se celebró hace varios años en el Sur de la Isla fue el gérmen de una idea que Tato Granero ha conseguido llevar a la realidad. El pal-in es el resultado del deseo de un profesor de tenis que se resistía a aceptar que los invidentes fueran el único colectivo incapaz de practicar esta disciplina deportiva. Pero por fin, ayer vio la luz de manera oficial esta nueva puerta que se abre a la integración de los deficientes visuales en el deporte.
Pal-in procede de la asociación de las palabras "pala" e "invidente" y da nombre a una modalidad que, si bien se basa en los principales fundamentos que rigen el tenis, presenta ciertas diferencias. En el caso de esta disciplina, que ha nacido en el Complejo Deportivo Insular Santa Cruz-Ofra, la pelota, que posee un tamaño considerablemente superior al de una convencional de tenis y que produce sonido a través de un cascabel, se desplaza por la superficie de la cancha de juego sin elevarse y ha de pasar por debajo de una red que está situada a medio metro de altura. Por tanto, los golpeos se realizan a ras de suelo y cada jugador tiene la libertad de parar, si lo cree oportuno, la bola antes de enviarla al otro lado de la cancha. En este caso, existe un tiempo límite de tres segundos para hacerlo.
Sobre la moqueta en la cual se desarrollan los partidos hay dos áreas delimitadas, una para cada jugador. La pelota siempre tendrá que pasar por ellas para no perder el tanto. También existe en el pal-in una variación con relación a la situación de los contendientes en el momento de servir y restar. Tanto el que saca como su rival tendrán que situarse al fondo de la pista. El que pone la pelota en juego ha de hacerlo desde una de las dos mitades en que se divide su zona, mientras que el que resta ha de tener, antes del golpeo del que saca, un pie a cada uno de los lados que delimitan la línea central.
El sistema de puntuación es idéntico al del tenis (15, 30, 40, ventajas...) y de momento sólo se han establecido partidos de corta duración, que se jugarían a un set (con tie break para desempatar el empate a seis juegos), y los más largos, que serían al mejor de tres sets.
Las reglas del pal-in también contemplan la modalidad de dobles, así como la posibilidad de de que los jugadores utilicen guías, que también deberán someterse a unas normas.