M.D. | SANTA CRUZ DE TENERIFE
-Estará usted contento. Marcó hasta en la final... y porque no había más partidos, ¿no?
-Sí, bueno... La cuestión es seguir metiendo goles [risas]. La verdad es que no me puedo quejar de cómo han ido las cosas. He marcado en todas las competiciones y afortunadamente también en la final. Pero lo importante es que el gol sirviera al equipo y valiera para poder levantar otro título.
-Ha hecho usted mención en numerosas ocasiones a la condición de insólitos de algunos de los recientes méritos del Barça. Es decir, que les hacía más ilusión ganar el Mundialito por no haberlo conseguido nunca antes.
-Sí, claro. Por ese motivo daban muchas más ganas de intentarlo y también porque servía para completar un ciclo magnífico. Es muy grande esto que hemos hecho...
-Y posiblemente sabe mejor que se consiguió con sufrimiento.
-Con mucho, muchísimo sufrimiento. El partido nos costó una barbaridad pero lo ganamos y nos deja felices, que es lo que cuenta.
-Justo eso es lo que se vio por televisión: a un equipo eufórico por el título y a un entrenador emocionado, entre lágrimas...
-Sí, el equipo está contento porque lo que hemos hecho es algo difícil pero a la vez gigante, y ahí está. Será difícil de repetir. Fíjese cómo han transcurrido algunas de las finales, siempre con mucha emoción, con marcadores apretados, con rivales muy grandes enfrente. Esto no ha sido fácil.
-Supongo que esto le llenará más porque ha sido usted protagonista.
-Bueno, sí... Estoy con confianza, el entrenador me está dando minutos y toca aprovecharlos de la mejor manera.
-¿Marcando goles?
-Si puede ser, claro. Pero también he tenido fortuna. El sábado me encontré ahí el balón y, bueno, fue una suerte poder marcar.