CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
En una semana algo atípica por aquello de casi no poder ejercitarse en su cancha, o hacerlo en horarios fuera de lo común (ayer lo hizo a las 16:30 horas), el Tenerife Rural parte hoy a primera hora hacia Melilla, donde mañana se medirá al líder. Será sin duda una gran prueba de fuego para calibrar sus verdaderas opciones ante uno de los grandes aspirantes al ascenso. Pese a lo complicada que parece la empresa, el técnico del cuadro blanquiazul, Iván Déniz no se arruga y recuerda que "ya hemos sido capaces de ganar este último mes en dos canchas tan complicadas como Palencia y Vigo y el equipo se siente capacitado para vencer en cualquier lado".
No considera el técnico de la escuadra tinerfeñista que en la pista del Melilla sea menos factible sacar algo positivo ya que "ningún equipo ha ganado en Miraflores con facilidad [sólo se ha impuesto el Canarias] y nosotros estuvimos con opción de ganar hasta él último minuto". Por ello, el entrenador del Tenerife tiene claro que su equipo "nunca irá con el cartel de víctima", sino con el de un equipo duro y difícil de batir", para advertir que "si el Melilla quiere ganar debe sudar y hacer un buen partido". Además, Iván insistió en que no está preocupado por el acierto, porque "puede estar una semana y otra no", pero en cambio sí ve "obligado el trabajo defensivo".
Ayón regresa de México tras regularizar su situación
Uno de los contratiempos a los que tendrá que hacer frente Déniz mañana será el estado de Gustavo Ayón. Y es que el mexicano regresó ayer por la tarde de su país, donde viajó el domingo para regularizar su situación laboral, así como la de su mujer, en España. "Sólo va a entrenar en la sesión previa que hagamos en Melilla y lo normal, tras casi dos días de viaje a sus espaldas, que lo acuse bastante; el avión lo va a matar", explicaba ayer el técnico, que esperar recurrir a Roe, Fiorotto y a Hernández para no sufrir en el interior ante los norteafricanos.