CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Una oportunidad casi única. El Tenerife Rural tiene ante sí esta noche la ocasión para matar al menos dos pájaros de un tiro, ya que un triunfo sobre el CB Cornellá supondría para los tinerfeños la confirmación de una recuperación que lo haría huir casi de forma definitiva de la zona más baja, al margen de saldar una deuda con su afición que aún no termina de convencerse de la metamorfosis blanquiazul tras la derrota de hace dos jornadas ante el Ourense.
Otro equipo. Recordaba Iván Déniz el miércoles que este Tenerife "es otro", entre otras cosas porque la llegada de los nuevos ha "dado más tranquilidad y confianza al resto". Razón no le falta al preparador blanquiazul, ya que los isleños han ganado tres de sus últimos cuatro encuentros, no sólo por ese salto de calidad propiciado por Roe, Fergerson y Ayón, sino también porque los blanquiazules no son ahora tan previsibles y poseen más recursos para decidir a su favor. Aún así, mucho camino le queda aún por recorrer a los del Santiago Martín, que pese a ser la segunda mejor defensa de la Adecco Oro, son, de largo, el ataque más rácano de la competición, con 60,1 tantos por encuentro. Y por muy bien que se trabaje atrás, ganar con 60 puntos, como ocurrió en Palencia, no ocurre todos los días.
Juventud... y lesiones. Se las verá hoy el cuadro isleño contra el filial del Barcelona, un equipo plagado de juventud, y a la vez descaro en forma de calidad por pulir. Estos ingredientes llevaron a los de Txema Solsona a sumar cinco victorias en los siete primeros encuentros, pese a que llegarán al Santiago Martín tras tres derrotas seguidas. Además, los catalanes tienen varias dudas: Xabi Rabaseda, de vuelta desde Italia con el primer equipo; Anthony Smith y Álex Hernández, con gripe, y César Bravo, con problemas físicos.