Baloncesto. Adecco Oro
CARLOS GARCÍA | LA LAGUNA
El Socas Canarias puso fin a su racha de tres derrotas con una victoria solvente ante el Clínicas Rincón. Los laguneros dejaron atrás su peor bache en mucho tiempo y lo hicieron despejando cualquier tipo de dudas. Bien es cierto que los de Alejandro Martínez sufrieron ante un adversario sin complejos y con muchos centímetros dentro de la zona, pero con el paso de los minutos, y tras aguantar los envites malagueños y superar su propio desacierto exterior, los isleños pusieron tierra de por medio, demostrando que con el equipo al completo y en plenitud de condiciones, su ritmo es difícilmente aguantable por nadie. Los aurinegros vuelven a mirar hacia arriba.
Le costó despertarse algunos minutos al Socas Canarias, que vio como su rival le hacía sus cuatro primeras canastas debajo del aro, justo ahí donde los aurinegros suelen ser más temidos (2-8). Como ejemplo, y sabedor de que dentro de la pintura no tenía las de ganar, Guillén sacó al perímetro a Sinanovic. Y aunque no le entraron sus dos primeros triples, el tinerfeño siguió insistiendo hasta que terminó por desquiciar al serbio, no sólo gracias a su buena mano, sino también por su rapidez debajo de los aros, hasta el punto de que el isleño se fue hasta los 12 puntos en el primer cuarto. Sin embargo, en la otra pareja de baile de interiores Donaldson se las tenía tiesas para poder controlar a un Augusto Lima que poco le importaba haber jugado en Madrid apenas 24 horas antes con el Unicaja de ACB para discutirle uno y otro rebote al norteamericano. Sólo el acierto en el tiro libre (10/10) permitió a los de Martínez abrir brecha al final de un primer cuarto (26-18) jugado de tú a tú, con un baloncesto abierto, el favorito de los dos equipos, uno sin miedo y otro, el malagueño, descarado a pesar de su extremada juventud.
Los laguneros se refugiaron en una zona 2-3 que contuvo las acometidas interiores de un rival intermitente, pese a que ahora Chagoyen las pasaba canutas con el gigante Sinanovic. Sin embargo, los de Martínez probaron de la misma medicina en el otro aro, ya que los malagueños también optaron por no defender en individual. El Socas Canarias vio oscura la pintura (ante Sinanovic y Lima) y se empecinó en desequilibrar desde el perímetro. La táctica pareció funcionar de entrada con un triple de Yáñez y otro posterior de Heras (38-25, 15´), pero ahí el acierto le dio la espalda a los locales, que vieron como hasta en 12 ocasiones erraban desde el 6,75 en este segundo acto (4/21 al descanso frente al 9/13 en tiros de dos). El choque mantenía la intensidad del arranque, aunque había bajado en acierto, circunstancia que favorecía a un Canarias que con poco, muy poco, se marchaba a vestuarios 10 arriba (42-32).
La zona andaluza seguía trayendo, ya en el tercer cuarto, por la calle de la amargura a los laguneros (cuatro puntos en 5 minutos), aunque donde realmente se desangraba el cuadro tinerfeño era debajo de su propio aro, impotente para frenar el desaguisado que estaban firmando Sinanovic en el rebote y Lima en el uno contra uno (0/4). Pese a todo, los canaristas supieron gestionar su renta aunque los triples siguieran dándole la espalda (0/4), y cuando por fin mejoraron su puntería desde fuera volvieron a poner tierra de por medio (56-47). Desaparecido el fuelle de los minutos iniciales por parte de Lima y Sinanovic, Donaldson pudo desmelenarse en ataque y con seis puntos consecutivos terminó de romper el encuentro cuando aún faltaba un cuarto por jugarse (64-47).
El Canarias había finiquitado la contienda y quizá por ello dejó que los andaluces se acercaran más de lo deseado (67-55), pero dos triples de Yáñez, otro de Cage y un mate de Donalson volvieron a estabilizar la renta local en torno a la veintena (75-55), la misma con la que acabaría el encuentro por mucho que los de Paco Aurioles se empeñaran en presionar hasta el final. El Canarias vuelve a ser el Canarias.