Fútbol. Segunda B
MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El célebre Alcorcón, en adelante siempre conocido como aquel que humilló al Madrid, hizo caja en un partido donde se retrasó más de lo debido en la tarea necesaria y merecida de canjear el fútbol por puntos. Tardó tanto en llevar su dominio al marcador que incluso hubo opciones para que el filial pensara en puntuar, lo cual fue posible hasta que vio convertirse un descuido en un gol. La condena a la ingenuidad fue la derrota.
Se fraguó el triunfo visitante en una jugada inopinada, un descuido fatal de la zaga que habilitó a Borja para que percutiera las mallas. Hizo justicia su puntería a la insistencia, al empuje y a la mayor calidad de los amarillos, pero resultó cruel para el Tenerife verse apuntillado justo al final, después de un trabajo honroso y de 78 minutos largos... y extenuantes.
El partido jamás fue de los locales. Exhibieron orden, seriedad, garra… pero no fútbol, y así es difícil optar a mucho más que al empate sin goles. La tarea se complica si está enfrente todo un Alcorcón, ayer antítesis del filial: más dinámico, menos previsible. Si llegaron los insulares al tramo definitivo con opción al 0-0 fue porque, hasta entonces, sobrevivieron. Y lo hicieron a una contienda de dificultad altísima, más todavía si se cuenta que vivió el partido casi siempre lejos de la meta rival. Cabe preguntársele cómo lograron los locales mantener su portería virgen, y la explicación tal vez haya que encontrarla en una curiosa combinación de fortuna y fe, conceptos en el fútbol incontrolables. Porque, bien visto el partido, resulta difícil de entender, por ejemplo, cómo salvó Moreno una acción endiablada de Íñigo que terminó en córner (20´), cómo no acabó en la red una parábola preciosa de Vara que estrelló el balón en la cruceta (28´) y cómo pudo Toño adivinar la intención de Béjar en una pelota tan cruzada como envenenada (33´) que tampoco devino en gol.
Tensión. Antes y después de oportunidades tan claras como las de los madrileños, el partido dejó más bien pocas señales de peligro para los de Anquela. Sí que les inquietó una falta al travesaño que ejecutó con precisión Alexis en un partido de más valles que picos, y que tuvo tensión al principio y al final. Al principio, porque un codazo de fuerza descomunal sobre Guayo le dejó con la lengua partida y fuera de combate. Y al final, porque la expulsión por pérdida de tiempo del meta Juanma –Gómez, jugador de campo, acabó bajo palos– añadió interés e incertidumbre a un envite que, en realidad, murió para siempre cuando marcó Borja.
Ganó el mejor, quizás el más potente de los equipos de la categoría. Y perdió el Tenerife, no de forma inmerecida pero sí de forma cruel porque el mazazo del 0-1 llegó al final, ahí cuando más había engordado la esperanza de un resultado mejor a esta derrota hiriente, pero que entraba en el guión.
Árbitro: Vico Moreno, catalán. Expulsó al portero visitante Juanma (93´) con doble amarilla. Amonestó a los locales Achi, Rayco y Natael; así como a los visitantes Bermúdez, Vara y Rubén.
Goles: 0-1 (78´): Borja.
Incidencias: Partido disputado en Tíncer ante 1.400 espectadores, entre ellos Santiago Llorente, director deportivo del club; y José Luis Oltra, entrenador. Antes de comenzar el partido, los futbolistas del filial lucieron camisetas de apoyo a su compañero Alejandro, lesionado.
Natael y Achi causarán baja por sanción
La derrota no es la única consecuencia negativa del choque de ayer, que deja las sanciones por suspensión de Natael y Achi. Ninguno de los dos estará disponible para el compromiso del fin de semana próximo frente al Atlético B. Antes, al filial le espera un partido entre semana –correspondiente a la Copa Federación– contra el San Sebastián de los Reyes. La cita, el jueves también en Tíncer a las 16:00 horas.