Baloncesto. Adecco Oro
CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El 22 de febrero de 2004, Iván Déniz y Paco García separaron sus vidas deportivas. La destitución del vallisoletano como primer entrenador del Unelco Tenerife provocó que el preparador isleño, hasta ese momento en las labores de ayudante, se quedara al frente de la nave blanquiazul. Mañana, casi seis años después, ambos vuelven a cruzarse, aunque con intereses opuestos.
La pareja García-Déniz tuvo gran parte de culpa en los mayores éxitos cosechados jamás por el Tenerife Baloncesto, con Copa del Príncipe y ascenso a la ACB como botines más valiosos. "Como entrenador las sensaciones fueron maravillosas, ya que el grupo humano era estupendo y la comunión perfecta con el fin de arrimar todos el hombro", apuntaba ayer el técnico ahora en las filas del Ourense.
García recuerda que "cuando me presentaron a Iván, lo que le pedí es que fuera lo más profesional que pudiera. Lo hizo y gracias a eso creo que le ayudó a crecer como entrenador". Eso sí, el ex del Unelco considera que hoy en día su otrora mano derecha "ha sufrido una gran progresión en su carrera deportiva" y lo ha hecho, sobre todo, en base "a pegarse lomadas como las de Plasencia y Murcia", unos reveses que "te curten como entrenador y te hacen madurar como persona". Sobre él mismo, Paco considera que "los cambios no son muy grandes", tal vez que tiene "más experiencia", aunque su ilusión "es la misma" ya que le "apasiona este trabajo".
Por su parte, Iván, que cinco campañas después vuelve a estar al frente del club tinerfeñista, rememora que aquellos "fueron años de trabajo" y de "máxima exigencia en el día a día", donde "importaba el más mínimo detalle". "Hubo cosas agradables y desagradables pero en general fueron dos temporadas en las que disfrutamos de nuestro trabajo y eso se vio reflejado", añade Déniz para admitir también que "buena parte de culpa de ello fue del entrenador, que además se preocupó por mi formación".
Pese a que ya ha llovido desde que Déniz y García trabajaron juntos, ambos siguen predicando un baloncesto muy similar, basado en la defensa para luego poder correr. "De todos los entrenadores aprendes, pero está claro que Paco es uno de los técnicos más cercanos en mi estilo de baloncesto", apuntaba ayer Iván. Paco, por su parte, reconoce que "la lógica dice que a los dos nos gusta defender y correr", un estilo que parece haber calado, ya que "además de Iván hay otro dos técnicos en la Adecco Oro –Rubén Domínguez en Breogán y Borja Comenge en Girona– que han sido ayudantes míos, y eso es un gran orgullo". Mañana, el discípulo Déniz tratará de rebatir a su maestro García.