Fútbol. Segunda B
MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Fue descorazonador ver el partido de fútbol –si puede llamarse así- que firmó el filial en su reencuentro quincenal con el verde maltrecho de Tíncer. Es triste comprobar que apenas queda nada del bullicioso y vigoroso equipo que encandiló en las primeras jornadas y opositó con ambición a los puestos de la nobleza. No queda la pegada, ni el criterio, ni los detalles estéticos, tampoco el fútbol y eso es, sin duda, lo más preocupante.
Sin nada que le identifique con el estilo que preconiza su entrenador se presentó el cuadro blanquiazul ante un Toledo que ganó sin apenas merecerlo. Marcó el rival casi de casualidad, en una acción inopinada, en un momento inesperado. Antes y después, fue una caricatura de equipo este filial que quiere parecerse a su equipo grande. En realidad, lo consigue. No porque juegue bien, sino porque precisamente le vuelan los puntos igual que las ideas. Es decir, lo mismo que a los mayores.
Merino volvió a hacer cambios en el once, tal vez con la intención de que despierten de una vez los teóricos titulares. Un hombre fijo en sus esquemas, Villar, dejó su puesto al prometedor Alejandro, ejemplo de persistencia y coherencia. Fue su irrupción la mejor noticia de un partido que tuvo ocasiones pero no fútbol, y precisamente una de las más claras en las botas del propio juvenil. Había transcurrido la primera media hora cuando un buen disparo del lateral advirtió al Toledo de las buenas mañas del defensor. Pero hasta su concurso, lo único positivo de la mañana, se truncó con una lesión en la rodilla (32´) que motivó su cambio.
Antes, una falta chutada por Rayco, un lanzamiento lejano de Airam que se marchó lamiendo el poste y un disparo frágil de Rosquete habían conformado el único bagaje ofensivo de un Tenerife que llegaba, pero sin jugar. Faltaron fluidez y criterio en el juego de un conjunto que, lejos de mejorar, empeoró hasta el desquiciamiento. Ya no es el filial un equipo que se deje ver, que guste, ni mucho menos que entusiasme. Fue tedioso su viaje hacia ninguna parte, que concluyó en la segunda parte con el cabezazo de Selu y el balón a la red.
Llegó el definitivo 0-1 cuando desde el banquillo local ya se habían agotado dos permutas, síntoma de que el equipo no convencía. Uno de los cambios, con la entrada en cancha de Alexis, sí produjo réditos en forma de una falta que ejecutó con precisión el icodense y que acabó en el poste. Pero nunca jamás hubo continuidad, ni toque ni circulación. En definitiva, nada con lo que poder decir que este equipo ve cerca la luz al fin de un túnel que ya es demasiado largo. Ocho jornadas sin ganar son demasiadas, tanto que la funesta consecuencia de tan mala racha es el ingreso del Tenerife B en la zona roja y la necesidad urgente de que haya cambios. Si no los hay en el césped, los habrá en la plantilla.
Árbitro: Figueroa Vázquez, andaluz. Amonestó a los locales Rubén Rosquete, Guayo, Achi, Moreno y Juan Ramón; así como al visitante Israel Jerez.
Goles: 0-1: (77´) Selu, de cabeza.
Incidencias: Partido disputado en el CIAT de Tíncer, con el terreno de juego en condiciones deficientes. Más de 700 espectadores en las gradas.