Baloncesto. Adecco Oro
CARLOS GARCÍA | LA LAGUNA
Calificado por su propio entrenador como "un equipo muerto", el Tenerife Rural demostró anoche que aún mantiene constantes vitales. Tras dejar atrás seis derrotas seguidas y con el impulso que han supuesto las llegadas de Fergerson y Ayón, el conjunto blanquiazul sumó su primer triunfo del curso; una victoria, laboriosa, y a la vez tan gris como sufrida. Porque lo cierto es que el cuadro tinerfeñista no jugó a nada durante bastantes minutos. Y es que los de Déniz caminaron mucho tiempo por el alambre, pero cuando peor lo pasaban cerraron lo ojos y evitaron el precipicio para doblegar a un Burgos que llegaba al Santiago Martín de colíder, pero que se quedó en 52 puntos ante el noble y arrojado ejercicio defensivo de los blanquiazules.
Tal vez por la inercia de los cambios en la plantilla, o quizá por su propia presencia en el quinteto inicial, Fergerson dio una brisa de aire fresco a los de Déniz, sobre todo porque el escolta norteamericano clavó, en forma de triple, las dos primeras bolas que lanzó, borrando de un plumazo, y en sólo tres minutos, cualquier recuerdo que aún pudiera existir de Efejuku (10-4). Los blanquiazules anotaron sus cinco primeros tiros y mostraron un acierto exterior inusitado para sus prestaciones en la presente campaña (17-10).
Pero los tinerfeñistas empezaban a acusar su dependencia exterior –dentro los de Casadevall hacían muy buenas ayudas–, la contundencia burgalesa en el rebote ofensivo, pero sobre todo la eficacia de un Blair que se hartó de cogerle la espalda a una defensa local extremadamente lenta en el balance. El fino ala pívot norteamericano se fue hasta los 14 puntos en el primer periodo y enjugó la ventaja del Tenerife para darle por primera vez la delantera a los suyos (19-20).
Con las rotaciones el cuadro tinerfeñista perdió esa frescura de los albores. Y lo hizo porque Ayón, todo voluntad, entró demasiado revolucionado; porque el acierto exterior desapareció por completó, y porque Hernández frenó el ímpetu de salida de Fergerson. Los de Déniz se agarraban al partido gracias a una zona 2-3, a su presión a la salida de balón, a su acierto en el tiro libre (6/6 al descanso) y también porque los martillos pilones del Burgos, Blair y Morley, estuvieron mucho tiempo en el banco (29-33).
Lejos de recuperar los bríos del arranque, el Tenerife siguió picando en piedra en los compases iniciales del tercer periodo. Desperdició sus tres primeros ataques y obligó a Déniz a pedir tiempo muerto. A la salida del parón el técnico situó a Freeman de tres, pero lejos de mejorar, los locales hurgaron aún más en su agujero particular (32-42, 24´).
Ese Tenerife parecía sin ideas en ataque –el mismo de los partidos anteriores– y aunque los castellanos sólo sumaban desde el 4,60, un triple de Morley nada más comenzar el último acto pareció dejar escrito el choque para sentencia (40-49). Pero la zona 2-3 isleña dio un giro de 180 grados el encuentro. Boccia e Iván apretaron los dientes detrás, provocaron varios robos que derivaron en un parcial de 7-0 y obligaron a Andreu Casadevall a parar el encuentro (47-49).
El Tenerife Rural estaba lanzado (52-49, 34´) y aunque por momentos dio síntomas de que le podían temblar las piernas al ver tan cerca el triunfo, supo recurrir a la garra para espantar cualquier tipo de miedo. Un robo finalizado en mate de Ayón y una penetración de Fergerson fueron la culminación de un parcial de 16-0 que dejaba encarrilado el choque para los locales a tres y medio de la conclusión (56-49). Los isleños habían dejado a cero a su rival durante más de seis minutos, y aunque Miguel asustó con un triple (56-52), Fergerson le respondió y puso la puntilla (61-52). El Tenerife Rural se ha quitado una mochila muy pesada de encima y ahora puede empezar a caminar con más soltura para salir del túnel.
Iván Déniz: "Esta es la idea de baloncesto que yo predico"
Aliviado tras lograr su primera victoria, Iván Déniz destacó que su equipo ha "recuperado la alegría, la intensidad y el descaro en el juego" y se congratuló por haber firmado "una gran segunda parte; esta es la idea de baloncesto que yo predico". A título particular el entrenador del Tenerife quiso "agradecer el trabajo de Ruymán y Santi [sus ayudantes] porque han sido definitivos en un par de indicaciones que me han hecho en el partido" y no se olvidó de dedicarle la victoria "a mi hermana" después de "una mala semana".
A título global, Déniz apuntó que "la victoria viene del banquillo; todo el mundo ha aportado", para añadir que "el otro día parecía un cementerio y en este partido se ha dado un paso adelante en actitud", aunque se puso como "primer culpable" de que la dinámica anterior no fuera buena. Iván advirtió que "esto es sólo un partido y debemos hacerlo todos los días", por lo que pidió conservar "la misma humildad" a partir del lunes y únicamente "ir paso a paso".