Baloncesto. Adecco Oro
CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Como si hubiera sido objeto de una transfusión de sangre, el Tenerife Rural afronta hoy revitalizado la visita del temido Ford Burgos, a día de hoy colíder junto al Socas Canarias tras encadenar cinco triunfos de forma consecutiva y que lo confirman como otro de los outsiders para estar en la pelea por el ascenso. Y es que la llegada de Dave Fergerson y Gustavo Ayón al cuadro blanquiazul parecen haber dado, al menos en su dinámica en el día a día, otro aire, una renovación que según su técnico Iván Déniz, casi "parecía un muerto" tras sus últimos resultados. Alcanzar los 70 puntos parece ahora un objetivo factible.
Una prueba. Tal vez sea demasiado pronto para exigir que el escolta y el pívot saquen del atolladero al cuadro tinerfeñista, dado que apenas acumulan unas pocas sesiones de entrenamiento con su nuevo equipo. Sin embargo, tanto Fergerson como Ayón parecen obligados a coger de la mano al resto de la plantilla y llevarlos por el camino correcto para que los isleños empiecen a ver la luz al final del túnel. Burgos, no es rival de la liga blanquiazul, pero sí será un buen banco de pruebas para testear el nivel del nuevo Tenerife Rural de cara a los siguientes y vitales duelos: Vigo y Ourense, dos rivales directos del conjunto blanquiazul.
Contraste. Pero la marcha de Weyinmi Efejuku y Atila dos Santos, y la llegada de sus recambios han disimulado otro contratiempo con el que han tenido que vivir Iván Déniz y los suyos en estos los últimos días. Así, Adrián Boccia parece recuperado del virus que le hizo perderse el duelo ante el Basquet Mallorca tras no parar de vomitar en las horas previas al duelo, pero ahora son Julio González y Bruno Fiorotto los más afectados, ambos con fiebre alta. El alero leonés no se ejercitó hasta ayer y sigue muy flojo, mientras que el brasileño, baja el miércoles y ayer, jugará, aunque mermado.
Papel destacado. Con todos estos condicionantes, sin embargo, parece que tanto Fergerson como Ayón dispondrán esta noche de bastantes minutos para intentar hacer frente al cuadro burgalés. Y es que según Iván Déniz "a ninguno de los dos ha habido que explicarles grandes cosas; es jugar a baloncesto, sólo cambia la camiseta". Con estas dos incorporaciones, el técnico blanquiazul espera que los suyos ganen en "frescura, ritmo y alegría", a la vez que a título individual desea que el escolta "abra el campo y decida en los momentos importantes" y el mejicano "rebote" dentro de la zona e "intensidad" a la hora de salir a la contra.
Lou Roe, en el punto de mira, pero...
Tras los dos primeros cambios, el Tenerife Rural no se ha parado en el objetivo de potenciar su plantilla. Así, a la entidad tinerfeñista se le ha presentado la oportunidad de hacerse con los servicios de Lou Roe, uno de los jugadores más determinantes de la ACB en la última década y que a sus 37 años se encuentra entrenándose en Verona (Italia) a la espera de una oferta tras haber defendido los colores del Bruesa el pasado curso. Con 10 temporadas de experiencia en la mejor liga del Viejo Continente, el ala pívot de Atlantic City ha disputado en ella 273 partidos, con 17,5 puntos, 7,4 rebotes y 20,1 de valoración, aunque en el pasado ejercicio se quedó en 13,7, 5,6 y 14,4 respectivamente.
El acuerdo, hasta ayer, era casi total entre el club y su representante, y su llegada supondría, seguramente, ese salto de calidad definitivo que busca el Tenerife. Sin embargo, la salida a la luz del interés blanquiazul por el estadounidense podría truncar por completo la operación, al margen de volver a poner a los pies de los caballos –en esta ocasión le toca a Freeman– a un jugador que aún hoy tendrá que intentar sacarle las castañas del fuego al conjunto tinerfeñista. Algunos parecen no aprender.