LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
A las 13:15 horas de ayer, Santi Corella aterrizaba en la playa de Las Canteras en Las Palmas, casi un minuto después que sus compañeros Toni López y Álvaro Bultó. Con mucho suspense, delante de los numerosos medios congregados en la zona de aterrizaje, comprobaron el tiempo total del salto desde que abandonaron el avión hasta que abrían el paracaídas. El tiempo de vuelo fue de 6:42 minutos, casi 40 segundos por encima de su anterior reto del cruce del Estrecho de Gibraltar en 2005. "Ha sido algo increíble", explicaba Santi Corella extenuado en el aterrizaje. "Es un salto único, que dudo que pueda repetir a lo largo de mi vida".
Los tres miembros del Proyecto Alas llevan muchos años a la vanguardia del vuelo con traje de alas. Han logrado retos impresionantes, como el Cruce del Estrecho en 2005, el vuelo sobre el Polo Norte en 2006 y el primer vuelo humano sobre la Antártida en 2007. Pero también han exprimido al máximo las posibilidades del traje y han contribuido inestimablemente a su desarrollo a lo largo de los diez últimos años.
Solo así han podido batir su propio récord. "Durante los entrenamientos que realizamos aquí en mayo en ningún salto conseguimos batir nuestro anterior marca de 6:02 minutos. Siempre nos quedábamos a 15 segundos del récord", cuenta Álvaro Bultó. "Tras tener que cancelar el intento de mayo, ahora veníamos más concentrados y decididos a lograrlo".
Y eso que las dificultades fueron mayores esta vez según explica Toni López: "Si en 2005 pudimos saltar desde 35.000 pies (10.668 metros), esta vez hemos tenido que saltar únicamente desde 30.000 pies (9.144 metros). Son 1.500 metros menos, que complicaban muchísimo nuestro objetivo". Sin embargo, se trata una altura en la que es imprescindible saltar con ayuda de equipos de oxígeno.
La actual generación de trajes de alas cubre muchísima superficie alar, y permite cotas de caída de 3x1 (se avanzan tres metros por cada metro que se desciende). Pero eso los convierte en mucho más exigentes físicamente. "El salto en sí ha sido extenuante", cuenta Álvaro. "Hemos llegado extenuados a la playa, con una sensación de agotamiento total".
Para Santi Corella, "lo más importante ha sido mantener la concentración. El aspecto mental ha sido incluso más duro que el físico. Continuamente he estado pidiéndome a mí mismo un poco más de esfuerzo. He tenido que recordarme varias veces durante los casi siete minutos de interminable vuelo que teníamos que dar el 100%. No podíamos fallar".
El lunes toca el Teide
LA OPINIÓN
Tras conseguir el récord, los integrantes del Proyecto Alas centrarán sus esfuerzos ahora en el salto que realizarán el próximo lunes en la isla de Tenerife. Tras realizar vuelos humanos sobre los principales elementos (Tierra, Agua y Hielo), regresan con un nuevo desafío: sobrevolar el elemento Fuego con un salto en el que aterrizarán sobre el Teide, el principal volcán de España.
Con el apoyo del Gobierno Canario y el Ejército del Aire, los tres saltadores preparan un salto a 5.000 pies de altitud equipados con sus trajes de alas para aterrizar en la cima del Teide. Se trata de un reto cargado de simbolismo, pero no exento de dificultades. Tendrán que aterrizar a una altura de 3.718 metros, altitud desde la que normalmente se realiza cualquier salto en paracaídas. "La densidad del aire es mucho menor a esa altura, lo que resta presión al paracaídas y empeora notablemente su respuesta", cuenta Álvaro Bultó. "Además, las corrientes de aire en la cima dificultarán aún más un aterrizaje ya de por sí complicado en las laderas rocosas".