Baloncesto. LEB Oro
CARLOS GARCÍA | LA LAGUNA
Sin atisbo de mejoría. El Tenerife Rural demostró ayer que lejos de progresar hacia las prestaciones deseadas por su entrenador Iván Déniz, dejó claro que, como mal menor, debe tomarse esta parte inicial del curso como una pretemporada particular para tratar de cohesionarse y evitar que los nervios y desánimo se apodere de una plantilla cuya capacidad ofensiva (ayer empeoró sus registros anteriores y se quedó 50 puntos) empieza a estar entredicho. Ante un candidato al ascenso, los tinerfeñistas sólo fueron capaces de aguantar un cuarto antes de diluirse en un claro ejemplo de la distancia que, a día de hoy, existe entre un aspirante y un conjunto destinado, si no cambian las cosas, a luchar por no bajar.
Sabedor de los problemas con su juego interior, el ViveMenorca le jugó de entrada a los blanquiazules con tres altos (Victor como alero alto) y eso asfixió a los de Déniz, que vieron como la zona rival se les hacía un coto privado, hasta el punto de sólo poder recurrir al tiro exterior como tabla a la que agarrarse. El flotador pareció ser fiable con el primer intento acertado por Eric Sánchez, pero enseguida los blanquiazules comenzaron a ver como el agua les llegaba al cuello (2/9 en triples al término del primer cuarto por sólo 2/5 en lanzamientos de dos) frente a un rival que con Ciorciari al timón hacía un baloncesto fácil.
Las distancias no eran grandes (12-16) y al menos los locales habían logrado que su adversario no produjera (12-16, 10´). No ocurría lo mismo con las sensaciones que dejaban ambos conjuntos. Mientras los baleares buscaban siempre la opción más clara, los de Déniz empezaban a ser presa de los nervios. Tensión, falta de concentración (hacer campo atrás en un saque de banda, dejar escapar un rebote en un tiro libre o cometer una antideportiva tras una pérdida), la mano encogida (Efejuku tira tanto o más que Barbour para meter mucho menos), o simplemente que no hay equipo para más.
Sólo un espejismo. Pese a una zona que trabó por unos instantes a los de Olmos, el encuentro empezó a romperse de manera irremediable. Los blanquiazules mantenían su particular pelea con el aro (estuvieron siete minutos sin anotar), todo lo contrario, todo lo contrario que los baleares, que con cuatro triples seguidos (12-30) terminaron de desnudar a un equipo como el mal desodorante, le había abandonado su supuesta mejor arma, la defensa. Con Sergio Pérez lesionado posible rotura en su gemelo derecho que le impediría jugar ante el Canarias), y Freeman en cancha casi por obligación Déniz apenas tuvo donde rebuscar en su banquillo, mientras impotente veía como los reservas menorquines se iban al descanso con 20 puntos, casi los mismos que todo su equipo (21-41) en un baremo que iba camino de ser aún más pobre que el de los dos encuentros anteriores.
Bajo estos parámetros, la historia de la segunda mitad casi sobraba. Al menos, los de Déniz tuvieron la capacidad de no bajar los brazos y recuperar una notable garra defensiva que les llevó a dejar a de Olmos en ocho puntos en el tercer cuarto y evitar que las diferencias fueran escandalosas (35-49) y todo a pesar de que los locales se pasaron 26 minutos sin acertar con un solo triple. Pero lejos de mantener sus constantes en los minutos finales, el Tenerife Rural volvió a rendirse a la evidencia para hacer con claridad.
"Hemos tenido porcentajes muy malos"
A la conclusión del encuentro, el técnico de Tenerife Rural, Iván Déniz se resignó por el pobre papel ofensivo de los suyos. "Hemos tenido muy malos porcentajes de acierto en el lanzamiento a canasta y así era imposible ganar", indicó el preparador isleño, que valoró positivamente "la actitud defensiva" de los suyos, toda vez que "con el Menorca muy cerrado no amenazamos nada y nos costó mucho encontrar espacios". "El problema está en el lanzamiento, pero esto es lo que tenemos, y con ello debemos seguir jugando en los próximos encuentros, no podemos hacer otra cosa", se lamentó el preparador blanquiazul, que deberá empezar a trabajar para encontrar soluciones a la posible baja en el Ríos Tejera de su supuesto mejor tirador, Sergio Pérez, aunque abogó por "no ponernos nerviosos con el 0-3 porque aún queda mucha liga".