MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Se hará extraño verle jugar con máscara, pero es lo que sucederá probablemente en sólo unas pocas semanas, quizás en el compromiso que espera al Tenerife frente al Villarreal el próximo 1 de noviembre. Es una fecha que Ricardo León considera una referencia y tal vez para entonces sea completa su rehabilitación. Su recuperación de las secuelas que dejó la intervención quirúrgica que se le practicó por las fracturas del hueso malar y el tabique nasal está cumpliendo los plazos inicialmente previstos, y así lo corrobor´o la visita que el mediocentro hizo ayer al doctor responsable de su operación. "Las cosas van bien", confirmó el futbolista.
"El ojo está respondiendo y la nariz, también", celebró el profesional blanquiazul, ya con el visto bueno de los doctores "para poder apretar en los entrenamientos". "Ya he tocado balón y voy a seguir forzando para coger el ritmo cuanto antes", precisó Ricardo, quien no considera que resulte un conveniente el hecho de haber estado inactivo todas estas semanas. En este sentido, sus palabras atestiguan que su intención es la de reaparecer "en menos de dos o tres semanas", pero sin saltarse ninguno de los pasos que prevé el proceso de puesta a punto. "Hay que ir poco a poco, lo sé", declaró ayer.
Muchas vueltas. El canterano no oculta que el tiempo inmediatamente posterior a confirmarse las fracturas s´i dio "muchas vueltas" a la jugada en cuestión, un choque con Iturraspe que resultó "desafortunadísimo". "Él es consciente de que ir a pelear en esa acción era innecesario; no llegaba de ninguna de las maneras", relata Ricardo, que ahora ya no piensa en el pasado sino en el futuro. Y su porvenir pasa por la compañía "nada agradable y sí muy incómoda" de una máscara protectora que se probará en pocos días. "El molde está hecho, la máscara está pedida y esta semana me la entregarán", contó el medio, quien cree que tendrá que acostumbrarse. "No estoy habituado a jugar así", subrayó ayer, antes de explicar que el propósito de la aplicación de la protección es "evitar nuevos impactos que produzcan recaídas".
Ricardo, ambicioso como siempre, no se pone límites una vez se produzca su vuelta a los terrenos de juego y sólo piensa en dejar atrás "la experiencia más dura y difícil, la peor" de su trayectoria como deportista. "Y una vez vuelva a jugar, la idea es llegar lo más lejos posible; hablar de jugar en clubes importantes o incluso de cotas mayores –la selección– por supuesto que son palabras mayores, pero nunca se sabe", apunta el centrocampista de La Longuera, que aún no ha olvidado todas las dificultades que halló en el camino hasta su salto al profesionalismo. Tampoco se olvida de David Amaral, el entrenador que le dio la alternativa, ni de sus compañeros, los que le acogieron entonces. "Han sido unos años muy importantes e intensos para mí, y lo mejor ha sido el ascenso", reflexionó Ricardo, para acabar por dejar claro que no se arrepentirá nunca de la decisión que tomó en verano. "La de seguir en el Tenerife", matiza, a pesar de tener ofertas, que no fueron pocas.