BARCELONA:5
ATLÉTICO DE MADRID: 2
Árbitro: Mejuto González (Colegio asturiano). Mostró tarjeta amarilla a Simao (32´) y Assunçao (32´), Ujfalusi (38´), Maxwell (67´) y Pablo (91´).
Goles: 1-0 (2´): Ibrahimovic. 2-0 (16´): Messi. 3-0 (30´): Alves. 4-0 (42´): Keita. 4-1 (45´): Agüero. 4-2 (85´): Forlán. 5-2 (93´): Messi93.
Incidencias: Partido de la tercera jornada de Liga disputado en el Camp Nou ante 75.928 espectadores.
GINÉS MUÑOZ (EFE) | Barcelona
La orquesta azulgrana suena cada vez más afinada. El Barcelona más vistoso de la temporada se deshizo con contundencia del Atlético de Madrid (5-2), gracias a uno de esos arranques de partido fulgurantes que dejó sin argumentos al conjunto madrileño que, una vez más, hizo gala de una candidez desproporcionada en su visita al Camp Nou.
Cuarenta y dos goles se habían marcado en los últimos diez partidos entre catalanes y madrileños. O lo que es lo mismo, una media de 4,2 tantos por encuentro en las últimas cinco temporadas. El choque de anoche estuvo en la línea. Otro partido entretenido, con muchos goles, ocasiones y un arranque de los locales casi tan demoledor como el del 6-1 de la pasada campaña.
A la fiesta contribuyó de nuevo la valentía de un Atlético que salió con todo. Abel alineó de entrada a Jurado, Simao, Maxi, Agüero y Forlán. No se guardó ninguna bala en la recámara. Decidió proponer un combate cuerpo a cuerpo y, en el primer intercambio de golpes, el Barça volvió a enviarlo a la lona.
Al cuarto de hora, los de Guardiola ya habían fabricado media docena de ocasiones y había transformado dos de ellas. Ibrahimovic abrió la lata con un toque sutil sobre la salida de Roberto tras recibir una asistencia al espacio de Sergio Busquets (1-0). Messi hizo el segundo, tras controlar con el pecho un pase picado de Xavi y sentar al meta del Atlético con un finta de esas que sólo se atreven a dibujar los cracks (2-0).
Roberto, con apenas un partido de experiencia en Primera, empezaba a vivir, como en su día Coupet o el Pichu Cuellar, su particular pesadilla sobre el césped del Camp Nou. Los constantes errores de sus compañeros de zaga no le ayudaron precisamente a lucir con mayor dignidad. Tampoco el planteamiento de Abel, que dispuso una defensa adelantada tácticamente tan mal interpretada que dejaba vendido a su guardameta una y otra vez. Y de esta forma, el Barcelona pudo golear a placer a un equipo que va de mal en peor.