LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
La afición del CD Tenerife puede ya descansar tranquila. La comunicación del Comité de Cometición emitida ayer zanja de una vez por todas el debate acerca de si era justo o no castigar con el cierre del estadio Heliodoro Rodríguez López la invasión del público al terreno de juego del recinto capitalino, a la conclusión del último partido de Liga que disputó el equipo anfitrión y el Club Deportivo Castellón.
La irrupción de seguidores blanquiazules en el césped fue tan masiva que se temió realmente por la peor sanción, con lo cual peligraba la celebración en el Heliodoro del debut del Tenerife como local en Primera División la próxima temporada, que en un sorteo pernicioso hubiera podido hacer mucho daño a la entidad que preside Miguel Concepción.
El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol emitió ayer un fallo acorde con el contenido de un acta arbitral que fue fiel a la realidad y hasta incluso generoso. José Antonio Teixeira Vitienes, del Comité Cántabro, fue el encargado de impartir justicia en el duelo que libraron canarios y levantinos. Durante todo el encuentro se advirtió un buen talante en él y fue los suficientemente consciente de la peculiaridad de aquel partido. Una prueba de ello fue que concluyó la contienda sin mostrar una sola cartulina amarilla a los futbolistas que participaron en el choque. Teixeira Vitienes redactó lo siguiente en el apartado 3 del acta, referido al público: "Una vez finalizado el encuentro, y cuando todavía nos encontrábamos sobre el terreno de juego, saltaron desde las gradas un número indeterminado de espectadores sobre el interior del mismo, ocupándolo en su totalidad, con el único ánimo de celebrar el ascenso de su club, pudiendo alcanzar los vestuarios con la protección de la policía,sin ningún tipo de problema".
Hay tres consideraciones que pudieron ser claves en la decisión final de Competición, que finalmente no vio ninguna vulneración de su reglamento en el comportamiento de la hinchada blanquiazul. Por un lado, el colegiado habla de "un número indeterminado de espectadores", al referirse a los aficionados que saltaron al campo. No especifica cuántas personas entraron y por tanto no se puede valorar. También aclara Teixeira Vitienes que el único ánimo de los espontáneos fue "celebrar el ascenso de su club", lo cual exime de cualquier voluntad que conlleve algún tipo de peligro a los seguidores blanquiazules. Y por último, admite que tanto él como sus ayudantes "alcanzaron los vestuarios sin ningún tipo de problemas". El CD Tenerife confiaba en que finalmente la justicia imperara, de modo que no fuera inhabilitado el estadio Heliodoro Rodríguez López durante alguna jornada. Ni siquiera ha sido apercibido de clausura como sí lo han sido en esta ocasión los estadios del Eibar, Huesca y Salamanca.