LA OPINIÓN | SANTA CRUZ DE TENERIFE
El Tenerife lució el lunes su temporada meritoria y reluciente en uno de los mejores escaparates posibles. El larguero de la SER, el programa líder de la radio deportiva, abrió sus puertas a los éxitos blanquiazules y lo hizo desde el balcón de Santa Cruz, otra vez escenario de una función de José Ramón de la Morena, Los Sabandeños detrás y los protagonistas del representativo en todas partes.
La jornada de radio dejó testimonios sorprendentes y momentos de mucha chispa. En el mismo día de oficializarse su renovación, José Luis Oltra rio cuando De la Morena se atrevió a recomendarle a Del Bosque que se lleve a Ricardo a la selección. No pudo evitar sonrojarse el de La Longuera, sin duda el más elogiado en una noche donde la alegría la puso el ascenso blanquiazul y la tristeza, las palabras de Cristo.
Sólo unas horas después de despedirse del Heliodoro, cálidos fueron los aplausos en el salón de actos de CajaCanarias para el capitán tinerfeño, quien contó cómo es su particular idilio con el fútbol. Habló también Miguel Concepción, quien apostó por "armar un bloque sólido" para el retorno a Primera.
El día que España conoció la historia del eterno capitán
En una noche donde lo más divertido fue escuchar al NBA Sergio Rodríguez desde Alicante o bromear con Concepción y Paulino Rivero sobre una amistad de "veinte años", enterneció a los presentes el relato crudo pero con final feliz de Cristo Marrero. En primera persona, el jugador de Las Zocas contó sus recuerdos de niñez: que su padre regentaba un supermercado y su madre le ayudaba con la fruta, "con una mano en la tienda y la otra en la teta"; que se casó Cristo con dieciocho años y se divorció con diecinueve, y que de sus tiempos de sepulturero le llamó la atención desenterrar a un cadaver que estaba "igual de rubio que cuando murió".
El capitán, que pretende seguir vinculado al fútbol, dio agradecimientos por doquier tras una despedida "tan sentida y tan emotiva". También conectó El larguero con Nino, quien bromeó al decir que no fue tan multitudinario el recibimiento que le dieron ayer en Elche como aquel que encontró en la Isla tras el ascenso.