CARLOS JORGE | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Cuando no se cansaba de hacer goles en todas las categorías para Las Zocas, Cristo Marrero ya tenía una idea rondándole la cabeza: quería jugar en el Tenerife y luego disfrutar de un ascenso a la máxima categoría. Lo primero lo cumplió el 31 de agosto de 2003 cuando hizo su puesta de largo como blanquiazul frente al Alavés (1-0). Y lo segundo está muy cerca de lograrlo. "Todos pensamos en lo que puede pasar el próximo sábado", declaró ayer. Al sureño se le llena la boca hablando de lo que espera vivir en el municipal de Montilivi contra el Girona. "Ojalá se pueda cumplir el sueño de cualquier jugador de aquí", proclamó, que no es otra cosa que "ascender a Primera División con el Tenerife, y ahora estamos a un paso de lograrlo".
El atacante blanquiazul recordó que había vivido dos hazañas de ese calibre como aficionado y quiere disfrutar de algo así como jugador, "y más siendo capitán de este equipo". Cristo Marrero aseguró que "nos vamos a entrenar con las mismas ganas, intensidad e ilusión que durante toda esta temporada". "No hemos conseguido nada", advirtió, "porque todavía nos falta un punto para matemáticamente estar el próximo año en Primera". "Hay que esperar y seguir trabajando", recalcó una vez más.
Futuro. A día de hoy, Cristo estaría en disposición de disputar sus dos últimos partidos con el Tenerife, ya que el próximo 30 de junio termina su relación contractual con el club chicharrero y de momento nadie de la entidad dijo que se le vaya a renovar (tampoco lo contrario). "Si soy sincero, ahora quiero disfrutar de todo esto y luego ya habrá tiempo de pensar lo que sucederá con mi futuro", explicó. "Lo primordial es vivir todo estos días de manera muy intensa", significó, "y luego, si se termina, se terminó, y le daré gracias a Dios por haberme permitido vivir tantas experiencias en mi equipo del alma". De todas formas también recordó que "aquí pasamos momento muy delicados, aunque todo eso es pasado, así que a disfrutar de esta inolvidable experiencia".
Noticias más agradables: "El sábado estará toda la Isla y media Canarias pendiente de nuestro partido". Y más: "Por supuesto que en mi barrio, Las Zocas, que está siempre ahí, se vivirá de manera muy intensa". El atacante sureño no escondió que "está claro que a cualquier futbolista le gustaría disfrutar de algo así en el terreno de juego, pero hay que respetar las decisiones del entrenador". "Aquí está todo el mundo muy bien, veo a la gente extraordinariamente mentalizada y creo que al final lo podremos lograr", auguró. Si cuando Ontanaya López pite el final, el Tenerife es nuevo equipo de la Liga BBVA, Cristo Marrero tiene claro de quiénes se va a acordar en primer lugar: "De esas personas que ya no están al lado de uno y que tanto echas de menos". "También de mi familia, de mis padres, de mi hija, de mis hermanos...", añadió. "Esa gran alegría la repartiré, por así decirlo, entre todos los míos", cerró el capitán.