CARLOS JORGE | SANTA CRUZ DE TENERIFE
De Santiago Bernabéu eran conocidas sus santiaguinas. Esos discursos, subidos de tono, del que fuese presidente del Real Madrid pasaron a la historia. "El pabellón de España y el del Real Madrid es el que vais a defender", dijo en la caseta de su equipo instantes antes de la final de la Copa de Europa contra el Eintracht (7-3). "Si esta noche conseguís la quinta habréis cerrado la etapa más brillante del Real Madrid", ensalzó. Contra el Xerez, por lo difícil del momento, también hubo arenga. La protagonizó José Luis Oltra, en el descanso de tan importante envite. El valenciano dio su oltrina. Y el resultado fue inmejorable.
Los blanquiazules llegaron a su vestuario en el Rodríguez López extenuados del esfuerzo que habían tenido que realizar con un hombre menos desde el minuto 26 de partido frente al poderoso Xerez. El técnico del Tenerife tomó la palabra y le tocó la fibra sensible a sus hombres. "Cuarenta y cinco minutos, sólo cuarenta y cinco minutos". Oltra le pidió ese penúltimo esfuerzo a los suyos, consciente de que un triunfo sería casi definitivo y que iba a hacer bueno el trabajo de toda una temporada. "Cuarenta y cinco minutos, sólo cuarenta y cinco minutos". Ese mensaje se grabó en la cabeza de cada uno de los jugadores como si de un soniquete se tratase.
Todos salieron convencidos de que el esfuerzo merecía mucho la pena. "Sabíamos la trascendencia que tenía el partido", indicó Nino. "Perdimos un hombre importante en el centro del campo ante un rival que ahí tenía a tres jugadores", recordó, "y no era fácil, pero estábamos mentalizados de que nos jugábamos la vida". "Sufrimos y lo dimos todo", confirmó. El goleador significó que "es el momento de disfrutar un poco del equipo". "Lo que luchamos por conseguir los tres puntos", subrayó, "y creo que el esfuerzo mereció la pena". "El equipo lo dio todo ante un rival importante como el Xerez", agregó, "y después del sufrimiento llegó nuestro segundo gol y en el Estadio se disparó la alegría".
Esa arenga de José Luis Oltra surtió el efecto deseado. Los futbolistas apretaron los dientes y se olvidaron de cualquier atisbo de cansancio. Su Liga pasaba por los siguientes 45 minutos: "Sólo cuarenta y cinco minutos". Pero con la expulsión de Ricardo todo se vio un poco más negro. "En ese momento el campo se hace muy grande y cuando tienes delante jugadores que saben de lo que va este tema y que eran los líderes por algo...", esgrimió Nino. "Ves a la afición animando para que el grupo tire hacia adelante y las piernas, sí o sí, tienen que funcionar", proclamó. "Teníamos que intentar ganar para ellos", admitió, "y de verdad que lo que vivimos fue espectacular". "Sólo podíamos trabajar y trabajar, y darlo todo para vencer", añadió. Y así fue (2-0). Oltrina efectiva.