CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Tras casi 10 meses de trabajo, el Tenerife Rural afronta desde hoy la prueba del algodón, aquella en la que está obligado a certificar su buen quehacer de la fase regular y mantener vivo su derecho a soñar con algo más. Los de Rafa Sanz concluyeron en quinto lugar el tramo inicial de la competición, lo que les ha permitido encarar el tramo decisivo con factor cancha a su favor en una eliminatoria en la que se juega en el filo del alambre, toda vez que un error te deja al borde de la eliminación.
Quinto pese a todo. Abonado al sufrimiento, el cuadro blanquiazul repite el mismo puesto del curso anterior, aunque con unos guarismos ligeramente superiores, toda vez que esta campaña alcanzó los 21 triunfos frente a los 19 de la temporada 07/08. Las prestaciones isleñas son, si cabe, más meritorias que antaño, ya que la plantilla tinerfeñista ha tenido que sortear una serie de avatares –entre ellos la marcha del que era su hombre franquicia Antwain Barbour, así como un buen número de lesiones, como la de Lamont Hamilton– que por contra pueden haber unido aún más a un vestuario que también ha sabido sortear ciertos problemas económicos, denominador común en casi todos los conjuntos de la LEB Oro. El último caso de la lista lo representa Chris Maraker, que arrastra problemas en un tobillo y que ha tenido que infiltrarse para que el dolor le permita al menos jugar unos minutos esta noche.
con piel de cordero. Sin conocer el rival que le tocaría en suerte, Rafa Sanz ya advertía desde hace algunas fechas que la de su equipo sería la eliminatoria más igualada de todas las de cuartos. Y si bien la condición de debutante pueden hacer del Axarquía un conjunto sin demasiado empaque, las 34 jornadas de la fase regular han encumbrado a los malagueños como el conjunto revelación de la categoría y con un arsenal capaz de dar un susto a cualquier a poco que sus jugadores, descarados como ninguno, tengan el día tonto. Ya lo ha comprobado el propio Tenerife al igual que el Valladolid y hasta el Melilla en dos ocasiones. Un total de 19 victorias –sólo dos menos que los isleños– que dejan al descubierto la categoría de un rival con una plantilla plagada de diamantes en bruto y que además ha sabido seguir siendo competitiva pese a la marcha al Unicaja del ex blanquiazul Jon Cortaberría, su hombre más desequilibrante en la primera vuelta de la Liga.