MANOJ DASWANI | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Una llamada de Pep Guardiola tiene la culpa de que el nuevo entrenador del Antequera -quinto por la cola en el grupo IV de Segunda B- sea desde hace dos semanas el palmero Jorge Muñoz Díaz, profesional joven pero de larga trayectoria al que muchos conocerán por su dimensión más mediática. Comentarista y luego también presentador de la Televisión Canaria, el técnico isleño accedió a enrolarse en la intrincada misión de salvar al cuadro andaluz por una sugerencia del actual entrenador del Barcelona. "Así fue", confirma.
"Ya ha contado el presidente del Antequera que fue Guardiola el que me recomendó, y luego me llamó para contarme lo que había hecho", relata Jorge, que antes ejerció como preparador del equipo madrileño del Orcasitas, y luego en su isla natal, en el Tijarafe y también en Los Llanos. Fue Juan Manuel Lillo, uno de los profesionales que más admira, aquel que unió a Muñoz con Guardiola. Los tres comparten una estrecha relación en torno al balón, elemento que confluye en casi todas sus conversaciones. Una de las más recientes con el de Santpedor, la que le lanzó a su más importante y exigente aventura en los banquillos.
"Sé que el desafío es complicado y que iba a afrontar cada partido como una final, pero donde muchos ven un riesgo, yo veo una oportunidad", cuenta el isleño, cuyos primeros resultados son absolutamente esperanzadores. Una victoria sufrida ante el Ejido (3-2) que interrumpió una racha de cuatro semanas seguidas sin ganar y a continuación una valiosa igualada sin goles (0-0) frente al poderoso Jaén han devuelto la ilusión al equipo que ahora entrena Jorge, al tiempo que le han granjeado al canario el respeto y la devoción de la afición de Málaga. "Que saliera el primer partido tal cual lo habíamos planeado ha sido un buen principio", afirma.
Conocido el popular comentarista por su inusitada facilidad para diseccionar el fútbol y luego verbalizarlo, la oportunidad de dirigir en Antequera le ha permitido demostrar a ras de césped también las condiciones como técnico que ya vislumbraban en él sus alumnos en la Escuela de Entrenadores de Tenerife, de la que fue profesor. Por lo pronto, amén de un fútbol vistoso ya está arrojando su batuta los resultados y los puntos que necesitaba para subsistir.
Reacio a aceptar la idea de que en situaciones como ésta no puede apostarse por un juego osado, recuerda el ejemplo del Tenerife de Jorge Valdano y su fulgurante reacción a partir de su llegada. Dicen en Antequera que vive el club andaluz un efecto Guardiola. "¿Si me gusta la expresión? Lo acato con filosofía".
Un profesional vanguardista en una situación "exprés"
Tiene Jorge Muñoz el indiscutible mérito de haber contagiado su proverbial optimismo a la afición del Antequera, equipo "semiprofesional" y que se reencuentra esta temporada con la división de bronce tras 27 años de ausencia. "Estoy ante una situación exprés: observar, interpretar y decidir", resume el isleño, quien optó por que una de sus primeras determinaciones fuera "una serie de reuniones individuales con cada uno de los futbolistas".
"Noté que están unidos y que se tenían aprecio; unos me hablaban bien de los otros", relata Jorge, quien entiende que los dos primeros buenos resultados han reforzado en el grupo "la creencia de que la permanencia es posible". No se toma Muñoz la crisis deportiva del Antequera "como un drama", y tal vez ahí resida una de las claves de la súbita rehabilitación del equipo, que ahora halla en la inminente visita del colista una magnífica oportunidad de escapar de la quema.
Se agarra el equipo de Málaga a la fe que abandera Muñoz, y es normal con discurso tan vitalista como el que preconiza.
"Hay que fomentar la ilusión, no el miedo", sentencia.