CARLOS GARCÍA | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Toca ofrecer la mejor versión. Después de haber sufrido en Alicante su peor derrota (100-70) en años -especialmente por el papel realizado tras el descanso-, y decir adiós de forma definitiva a la lucha por el primer puesto, el Tenerife Rural tiene hoy la ocasión de reivindicar su calidad ante otro de los aspirantes al ascenso, el Melilla, que llega a la Isla posiblemente en su mejor momento del curso.
Cambio radical. Lo cierto es que difícilmente se puede llegar a entender cómo el cuadro de Rafa Sanz pudo ofrecer hace cinco días dos versiones tan diferentes en un mismo encuentro. Tras llegar a dominar por dos puntos en el ecuador del segundo cuarto (33-35), a los blanquiazules se les fundieron los plomos tras el descanso hasta el punto de estar casi 40 tantos por debajo. Según el propio Sanz este desequilibrio se debió a que "nos faltó intensidad y agresividad; está claro que bien no lo hicimos y somos más que conscientes de ello", explicaba ayer el cordobés al respecto, a la vez que insistía en la necesidad de "aprender de los errores".
Asignatura pendiente. La de esta noche es también una buena ocasión para que el Tenerife Rural se quite de encima una estadística que va camino de convertirse en maldición. Y es que los isleños parecen tener atravesados a los otros cuatro aspirantes al ascenso, toda vez que de los seis encuentros que ya ha disputado ante Alicante, Valladolid, Breogán y el propio Melilla, sólo ha sido capaz de vencer en uno, una rémora que le ha impedido mirar más hacia arriba. Aún así, el técnico recalcó que pese a la última derrota los suyos afrontan el duelo ante otro de los favoritos "con la mente limpia y energías renovadas".
De reojo hacia abajo. Pero lo cierto es que la derrota del pasado viernes ha dejado al Tenerife Rural sin demasiado margen de error en su objetivo principal, el amarrar la quinta plaza. Y es que el Axarquía se ha colocado a un solo triunfo de los blanquiazules, aunque el average particular pertenece a los isleños, a la vez que a los malagueños les resta afrontar un final de liga bastante exigente con rivales como Breogán, Alicante y Melilla. Además, el cuadro tinerfeñista va a ir recuperando poco a poco a Lamont Hamilton, para Sanz "lo más positivo del partido ante el Alicante", y aunque si bien avisó de que "en este encuentro jugará algo más que en su regreso", no le puede "exigir demasiado" porque "ya hará lo que pueda".