Samuel Sánchez: ´Lo único que pedimos los ciclistas son controles humanos´
16.11.2008 | 00:00
Samuel Sánchez descansó esta semana en el Hotel Iberostar Grand Hotel Anthelia del Sur de Tenerife.
DUX GARUTI
Enjuto como si hubiera acabado de correr ayer mismo -"tengo que subir todavía dos kilos más", apuntaba- Samuel Sánchez escogió estos días el sur de Tenerife para desconectar, como buenamente le dejó su rebosante agenda, tras una temporada en la que tocó el cielo con un oro olímpico. Ni la gloria de Pekín ni la nube mediática en la que se ha metido tras su logro en tierras asiáticas han cambiado el carácter sencillo de este ovetense afable y accesible que con una madurez y temple soberbios sienta cátedra en todas sus afirmaciones.
CARLOS GARCÍA | ADEJE
-Tres meses después, ¿cambia la vida un oro olímpico?
-Sí, joder..., sustancialmente. A nivel deportivo cambia, aunque mis objetivos como ciclista siguen siendo los mismos, continuar cada año con la misma ilusión y crecer un poco más como profesional. A nivel social, mediático y de reconocimiento de la gente sí que se ha notado muchísimo. En el ciclismo tienes que hacer algo muy sonado, como ha hecho Contador, para que tu cara sea conocida en cualquier ciudad de España, pero al regresar y ver portadas en todos los periódicos y medios fue cuando me di cuenta de que el oro había sido un pelotazo increíble que quizá hasta sobrepasa las barreras de tu propio deporte.
-Tuvo el honor de ser el primer oro olímpico español en una prueba de ciclismo en ruta. ¿Ya se ha parado a reflexionar sobre la magnitud de su logro?
-Sí, pero también es verdad que se dieron circunstancias muy favorables. Los Juegos Olímpicos son el mayor espectáculo deportivo y el más seguido y que el día 8 del mes 8, de 2008, a las 8, se inauguran, y al día siguiente, por la mañana en España, ¡zass!, lograr la medalla de oro nada más empezar... La repercusión fue doble. Fue increíble.
-Un año antes le preguntaban por el Tour de 2008, pero usted dijo que le obsesionaban más los Juegos. ¿Tiene algo de pitoniso?
-No lo sé... En el Tour fui sexto, segundo español, cuajé buenas etapas pero como era lógico quedó todo eclipsado por la victoria de Carlos Sastre. Intenté enfocar el año hacia el Tour y aprovechar la forma que iba a tener ahí para llegar a tope a Pekín, y me salió redondo. Es un sueño hecho realidad, aunque me lo cuentan el año anterior y no me le creo.
-Pero con Valverde, Contador, Freire y Sastre, usted no estaba en muchas quinielas...
-El seleccionador y yo sabíamos que me encontraba bien y en principio mi objetivo era salir a por los italianos. La última parte de la carrera fue muy dura y al final quedamos los más fuertes. Pero se dieron unas circunstancias favorables porque en llegadas pequeñas hacia arriba soy muy explosivo, confié en mí mismo y mira...
-Y ahora, en plena crisis, usted sale con que quiere repartir los 94.000 euros del premio con sus cuatro compañeros...
-Esto es algo muy habitual en las carreras. En Pekín el ciclismo no está considerado como deporte de equipo y la medalla me la pagaron a título individual. Aunque ese dinero me corresponde a mí, pienso que hay que seguir la tradición y repartirlo entre todos. Por eso mandé una carta al COE y como la medalla no la puedo partir opté por esa solución. También porque esto es un día por ti y otro por mí; hay Olimpiadas, Mundiales... y nunca sabes cuándo tendremos que ayudarnos los unos a los otros. Eso genera buen rollo entre el grupo, una de las cosas que ha caracterizado a una selección que le ha dado muchos títulos a España.
-Un gesto el suyo que le puede reportar otro premio...
-Sí, para mí es un orgullo que Jaime Lissavetzky me haya halagado y propuesto para el Premio Nacional del Deporte Infanta doña Elena, que distingue el Juego Limpio.
-Contador, Sastre, usted... Un año irrepetible...
-Pues sí. Se han dado muchas circunstancias para que sea así. Tour, Giro, Vuelta, Olimpiadas, Dauphine, Lieja, San Sebastián, País Vasco... Increíble. Lo único que nos ha faltado ha sido el Mundial, aunque igual el año que viene, con los mismos corredores, no ganamos nada.
-Todas las miradas del doping apuntando hacia España y ustedes responden con triunfos y más triunfos...
-Es cierto que prácticamente sólo se miraba para aquí y lo hemos ganado casi todo sin ningún tipo de problema. Pero a nivel personal creo que el ciclismo es un deporte que está más limpio que ninguno. No acuso a otros, pero nosotros podemos presumir de que pasamos muchísimos controles; tenemos un programa especial antidopaje, un pasaporte biológico. Nos pueden hacer controles de sangre y orina en cualquier momento, cosa que otros deportes no pueden decir. La UCI sabe donde estoy en todo momento y podría venir aquí ahora mismo y hacerme un control. Lo único que pide el ciclista es que haya controles humanos, no que te asalten un domingo en tu casa a las 7 y media de la mañana; tenemos familia y niños y es desagradable que tu hijo vea cómo te sacan sangre. Nadie se niega a los controles por sorpresa pero hay que hacerlos de una manera más humana y flexible. A mí, en Pekín, por ejemplo, me sacaron ocho tubos de sangre y pasé tres controles de orina. Creo que son suficientes.
-Hablemos de futuro. El próximo año no hay Juegos Olímpicos, pero sí una prueba que últimamente ha estado en su punto de mira, el Mundial...
-En principio creo que no voy a correr el Tour de Francia, sino que me voy a centrar en la Vuelta al País Vasco, la Vuelta a España y el Mundial. Sí que me fastidia no ir al Tour, pero intento buscar lo mejor para mí y para el equipo. El año pasado estuve entre los seis mejores e incluso si no hubiera tenido un mal día en el Tourmalet habría optado al podio, algo que no me hubiese creído hace cuatro años. Ya he sido tercero en la Vuelta y mi siguiente objetivo es ganarla. Ojalá pueda llegar al Mundial igual que este año a los Juegos Olímpicos, pero será una prueba muy dura, en Mendrisio, Suiza.
-Vuelve Armstrong, ¿qué le dice el retorno del americano?
-Lo veo bien. No se para de hablar de ciclismo. Su vuelta atraerá adeptos, patrocinadores, llenará las cunetas... Al final todo lo que sea hablar de ciclismo, sea por la vuelta de Armstrong, de Basso o de quien sea, es positivo.
-¿Y si estuviera en el pellejo de Contador?
-Alberto y yo somos amigos. Creo que la vuelta de Armstrong le vendrá bien porque le descargará de mucha presión que a veces es excesiva y, como él mismo dice, la carretera pondrá a cada uno en su sitio. Él está tranquilo y tiene ganas de correr con Armstrong porque será un buen maestro del que aprenderá muchas cosas. Luego la carretera decidirá.
-Se habla de que la madurez de un ciclista se alcanza a partir de los 27 años. Usted ha comenzado a explotar con 30. ¿Se ve corriendo con 37 como Lance?
-No lo sé, no lo sé. Pienso que sobre la bicicleta hay que disfrutar y tener ganas e ilusión de salir a entrenar y correr. No me gustaría correr bajando mi caché ni desvalorándome como corredor, sino retirarme en lo más alto. Ya se verá si es a los 37 ó a los 33. Hay que saber bajarse a tiempo y no estar penando, sino dejar hueco a las nuevas generaciones.
"No hay mejor sitio para entrenar que Tenerife; lo tiene todo"
Samuel Sánchez se considera un amante del Archipiélago donde se refugia cada dos por tres. "Conozco Lanzarote, Gran Canaria y Fuerteventura y ésta en la tercera vez que estoy en Tenerife", señala el asturiano, al que las Islas le tiran más que como un simple destino vacacional. Y es que el corredor del Euskaltel Euskadi ve en su último lugar de descanso "un buen sitio para entrenar", algo que ya le ha hecho saber a Igor González de Galdeano, su director deportivo. "Tenemos el Teide, a 2.000 metros de altura, y tenemos sol, dos cosas fundamentales para un ciclista, sin olvidar una gran infraestructura hotelera que nos acogería muy bien", apunta el vigente oro olímpico que espera "convencer" a su jefe ya que "mejor sitio que este no lo hay, lo tiene todo". Por lo pronto, Samu se tendrá con conformar con el frío desgarrador y la incesante lluvia del País Vasco, ya que su formación se concentrará en Derio (Vizcaya) a partir del día 23. Tras una semana en Euskadi, el ciclista ovetense marchará para San Diego (Estados Unidos), donde intentará "corregir la posición aerodinámica" en el mismo túnel del viento que días atrás empleara Alberto Contador para mejorar sus prestaciones contra el crono.
A los tres años ya montaba en moto
Ciclista de profesión, Samuel Sánchez casi puede considerarse un motociclista frustrado. Y es que el ahora campeón olímpico supo mucho antes lo que era un embrague o una bujía que un sillín, un piñón o un tubular. "Con tres años ya montaba en moto", recuerda el asturiano, una precocidad que se entiende teniendo en casa a un padre -Cándido Sánchez- que por aquella época era mecánico del Mundial de pilotos a las órdenes de figuras tan conocidas como Carlos Cardús y Joan Garriga. Sin embargo, Samu siguió otro camino, en parte "porque en Asturias no hay circuito ni gran tradición" y también porque "resultaba más barato montar en bici". Eso sí, el corredor del Euskaltel saciará mañana unos de sus grandes deseos, toda vez que probará en Jerez "las motos ganadoras del Campeonato de España, una 125cc, una 600 -Supersport- y una 1.000 -Fórmula Extreme-", gracias a la amistad que tiene con el piloto mundialista Efrén Vázquez y el manager Herri Torrontegui. "Soy un loco de las motos y de los coches, pero seguro que iré parado", bromeaba. El del circuito jerezano será el primer paso de una serie que Samu desea dar cuando cuelgue la bicicleta. "Ya he hecho de coche cero en algún rally y cuando termine como ciclista ya algo correré", comenta con pasión, seguro de que su vida seguirá ligada, de una forma o de otra, a los deportes sobre ruedas.
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