16 de enero de 2017
16.01.2017
Pasado aborigen

Proyecto Bentejuí, una pieza del espejo

El cineasta Armando Ravelo es el fundador de este universo multidisciplinar que relata la historia de Canarias en clave de ficción y que cumple su primer lustro

16.01.2017 | 00:14
Proyecto Bentejuí, una pieza del espejo

Las historias épicas y fantásticas que viajan al pasado prehispánico de Canarias y rescatan la mirada olvidada de los aborígenes canarios fueron un lienzo en blanco en la memoria colectiva hasta que Armando Ravelo, cineasta de Telde, dibujó sus primeros trazos.

Este viaje multidisciplinar al vacío de conciencia que persiste sobre nuestras raíces ha cristalizado en dos cortometrajes, tres obras de teatro y un largometraje en ciernes, recogidos bajo el paraguas del Proyecto Bentejuí, que cumple cinco años de andadura con vocación de espejo. "Me gustaría pensar que el Proyecto Bentejuí puede servir, al menos, como una pieza de ese espejo para reflejarnos como pueblo", declara Ravelo. "Creo que los canarios solemos abrazar ideas foráneas y buscar un espejo fuera, pero no uno para mirarnos a nosotros mismos, que tiene que ver con nuestros orígenes y, sobre todo, con la gente que habitó antes estas tierras. Para mí, esa es una idea muy romántica: poder devolver a la conciencia algunas de aquellas vidas que se olvidaron".

Su primer cortometraje, Ansite (2012), sobre la resistencia del líder indígena Bentejuí y el "trauma" de la conquista, señaló el inicio de "un camino difícil, casi suicida, pero apasionante", al que han seguido el corto Mah (2015), las obras teatrales Sara y Darmo y la Cueva de los antiguos canarios, Ancestro y La Tribu de las 7 islas, y, en ciernes, la versión cinematográfica de esta última, que marca su salto al largometraje. "Lo más complicado ha sido materializar los proyectos, porque las ideas y el apoyo lo hemos sentido en todo momento. Pero que en Canarias se nos considere una industria o motor económico -tanto en la cultura, en general, como en el cine, en particular- ha sido históricamente una lucha compleja. Siempre ha habido gente con mucho nivel y calidad, pero muy pocos recursos", declara.

El sonado éxito de Ansite, que llenó día tras día las salas de cine y recogió premios en festivales internacionales en Agadir o París, registró "una demanda, minoritaria pero muy profunda, de querer llenar ese hueco de nuestra historia". "Y en parte, estas historias que contamos, aunque sean en clave de ficción histórica, llenan esos huecos", apunta Ravelo. "El fenómeno que ha despertado el Proyecto Bentejuí es que, a medida que la gente lo conoce, se enamora de sus historias y va queriendo saber más", destaca. "Y también mucha gente de fuera se engancha y las hace suyas, lo cual es muy bonito, porque es parte de forjar una identidad que une. Y el Proyecto Bentejuí es una herramienta para unir. No es una idea chauvinista, ni de querer ser distintos para separarnos sino, al contrario, para formar parte del crisol de culturas que forma la Humanidad. Nosotros fuimos y somos esto". Y bajo esta premisa, el cineasta levantó el primer pilar de un proyecto que, ante retos como el rigor histórico o la traducción al amazigh -para lo que se ha rodeado de asesores e historiadores-, supo calar en el corazón del público. "Cuando hago balance del Proyecto Bentejuí, que a día de hoy es bastante positivo, pienso en que es como una planta: tú plantas la semilla, que son las ganas de contar la historia de Canarias, y no sabes cómo va a salir. El terreno no era muy fértil, pero se regó con el cariño de muchas personas. Y todo ese apoyo que recibimos de la gente, que salía de los cines emocionada y pidiendo más, fue lo que hizo que el proyecto creciera", apunta.

Pero al tsunami de Ansite le sucedió, un año después, el naufragio de un proyecto que permanece en cartera. La película Las voces del viento, cuyo guión relata el episodio de las conquistas en Lanzarote y Fuerteventura, tuvo que plegar velas en último momento. "Aquella fue una época muy dura. El proyecto no funcionó con las instituciones ni con los productores, porque se incumplieron todos los tratos", recuerda. "La película está lista, pero ahora le falta financiación".

Sin embargo, a este baño de realidad le tomaría pronto el testigo uno de los años más fructíferos de su trayectoria. El estreno del cortometraje Mah (2016), homenaje a la madre indígena, volvió a llenar las salas de cine de todo el Archipiélago. "Después de Ansite pensé que los personajes femeninos estaban mal escritos; muy flojos y pusilánimes, a la voluntad de los hombres", revela. "Así surgió Mah, con pocos recursos, donde sacamos lo máximo con lo mínimo, donde rompemos con la imagen de la mujer que se dedica a hacer cesta y cerámica, mientras los hombres hacen la guerra. No existe mayor épica que la mujer canaria y, si la Humanidad ha sobrevivido, ha sido gracias a las mujeres".

En paralelo, la obra escolar Sara y Darmo y la Cueva de los antiguos canarios, que se estrenó en más de 40 centros en las Islas, coincidió con el anuncio del rodaje de La tribu de las 7 islas, con el que Ravelo se estrenó en el largometraje, con el apoyo del Cabildo de Gran Canaria y la productora Sonovisión Canarias. La película, que dejó para el final el rodaje de la batalla, recupera el espíritu cinematográfico de los 80 y relata una épica inspirada en la mitología de la isla de San Borondón, que tuvo antes una versión teatral en el Cicca, en Las Palmas de Gran Canaria.

En la cinta vuelve a rodearse de su elenco habitual, "que se ha bajado y vuelto a subir al tren a lo largo de estos cinco años", revela. "A las historias les une el género y el eje temático de Canarias, pero cada una tiene un formato". Así lo refleja también el estreno reciente de Ancestro, en el Teatro Guaires (Gáldar), que entrelaza tres líneas temporales en la historiografía de Canarias para poner de manifiesto que es más lo que nos une que lo que nos separa, incluso en el transcurso de los siglos. En este sentido, Ravelo destaca que su cine huye de "sesgos políticos y adoctrinamientos". "Yo nunca voy a decirle a alguien cómo tiene que pensar", afirma. "Me interesa más la idea de mis películas como cápsula en el tiempo o mensaje en una botella, para que las generaciones futuras puedan descubrirlas y reflexionar. Tal vez mi único homenaje sea a esa gente que tiene que seguir soportando leyes injustas, porque somos herederos de ese concepto, de gente que trató de sobrevivir a normas impuestas por una élite".

Y con todo, este incansable contador de historias asegura que "todavía nos quedan muchas cosas por contar". "Este es un proyecto a largo plazo y estos son los cimientos; que, al mismo tiempo, han sido un gran aprendizaje", concluye.

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