02 de enero de 2017
02.01.2017

La cantera de la música en las Islas

La Joven Orquesta de Canarias sorprendió por su calidad en su primer concierto, con el que celebró el primer día del año llenando el Teatro Guimerá de la capital tinerfeña

02.01.2017 | 02:02
La cantera de la música en las Islas

"Me he llevado una sorpresa: ¡Qué bien han tocado!", "¡Sí, señor!", "Qué maravilla!". Estas son solo algunas de las expresiones de elogio que se les escapaban en alto a los espectadores que acudieron ayer al primer concierto de Joven Orquesta de Canarias, Jocan, que llenaron el Teatro Guimerá de la capital tinerfeña para darle la bienvenida al nuevo año. La formación, un nuevo proyecto impulsado por el Gobierno de Canarias que aglutina a la joven cantera de músicos isleños, vivió ayer una importante cita para su recién estrenada historia, que andan de la mano de su director, el maestro Víctor Pablo Pérez.

Minutos antes de que la cita diera comienzo, la vida se concentraba en los exteriores del teatro capitalino. Muchos de los que serían los espectadores del concierto charlaban tranquilamente, se reencontraban con amigos, se deseaban felices fiestas y un próspero año nuevo y, sobre todo, les daban ánimo a los jóvenes músicos, quienes, ataviados de un rotundo negro, se concentraban para hacer lo que mejor saben: tocar. Despedidas y ánimos dieron pie a que cada cual ocupara su lugar dentro del recinto cultural.

Fueron muchas las personas que confiaban en que quedarían entradas y esperaron al último momento para adquirirlas pero se quedaron con las ganas de disfrutar de este concierto, que comenzó con el estreno absoluto de una pieza del compositor Emilio Coello, escrita ex profeso para la Jocan, Obertura canaria. La recaudación obtenida por la venta de entradas, que costaban tres euros, van destinadas a la Orquesta Filarmónica Juvenil de Tenerife Miguel Jaubert, que depende de una asociación sin ánimo de lucro y cuya misión consiste en difundir música de y para los jóvenes de las Islas.

El Teatro Guimerá, que el Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz cedió de manera gratuita para el histórico evento, cambió ligeramente su caja escénica para albergar a los 87 músicos de la Jocan que tocaron ayer: dos micrófonos colgando del techo para captar el sonido de todos los instrumentos por igual, un escenario diáfano, sin bambalinas, y un escenario ampliado por la parte delantera (por tanto, se restan dos filas del aforo).

El concierto comenzó con los músicos en escena y con la entrada del primer violín, que fue recibida por un caluroso aplauso del público. Las barbas y gafas de pasta daban fe de la juventud de los músicos de la Jocan, menores de 30 años.

La aparición en el escenario del maestro Víctor Pablo Pérez dio lugar a una avalancha de aplausos y a la puesta en pie de la Jocan.

Al término de la ejecución de Obertura canaria, inspirada en las músicas de las Islas, Coello subió al escenario y recibió un largo aplauso que abarrotaba el teatro.

En la preparación para la siguiente pieza, que requirió de movimientos por parte de los instrumentos, se dejó ver Korstiaan Kegel, el director técnico y académico de la Jocan. Una vez se hubieron recolocado los músicos, entró en escena el concertista de este concierto de Año Nuevo, el pianista grancanario Iván Martín, uno de los más brillantes de su generación, quien recibió una bienvenida de aplausos y pasó a ocupar el taburete del instrumento que domina.

Comenzó entonces Rondó para piano y orquesta en Re Mayor KV 382, de W. A. Mozart, con unos solos que Martín ejecutó con un gusto que no podía disimular tras una sonrisa que le llenaba el rostro casi en todo momento.

El descanso sirvió para felicitar personalmente a Coello, que está encantado: "Me parece una genialidad que se haya formado esta orquesta, que además nace con visos de perdurar". "Los chicos están muy ilusionados y tienen mucho empuje", explicó el académico de la Real Academia de Bellas Artes de Canarias, quien asegura que esta iniciativa "es muy instructiva para ellos, la experiencia orquestal es muy importante porque no es para nada lo mismo que tocar uno solo".

Como representación de las administraciones organizadoras acudieron al encuentro el viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Aurelio González, y el concejal de Cultura de Santa Cruz, José Carlos Acha. El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, no pudo asistir a la cita pero lo hará hoy en el concierto que se repite con el mismo repertorio en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria. La siguiente parada de la Jocan será mañana, en el Palacio de Formación y Congresos de Fuerteventura, y el miércoles, en el Convento de Santo Domingo de Teguise, en Lanzarote. La Jocan volverá a hacerse oír en Semana Santa y en otros momentos clave de 2017, sumando en total 15 conciertos en ocho islas del Archipiélago canario.

En este concierto tocaron 87 de los 94 componentes de la Jocan, por exigencias del repertorio elegido, algo que también obligó -por necesidad de instrumentos- a invitar a otros jóvenes músicos españoles que no forman parte de la Orquesta para este primer encuentro.

Detrás de cada uno de estos jóvenes se esconde una historia de superación y esfuerzo de años de una vida que han puesto al servicio de la música para tocar de la manera en que cientos de personas los escucharon tocar ayer.

Al terminar el descanso ya habían retiraron el piano y se habían recolocado los intérpretes para comenzar con la Sinfonía número 9, en Mi menor, op. 95, del Nuevo Mundo, de A. Dvorák, que terminó de enamorar a los tinerfeños asistentes. Entre la vorágine de cuerdas rasgadas, que mantenían una preciosa conversación en esta conocida composición, se percibían miradas de complicidad y sonrisas entre los jóvenes músicos: sabían que este era su momento y que lo estaban bordando. Los sutiles y complicados silencios fueron dirigidos con delicadeza por un Víctor Pablo Pérez sin batuta, como de costumbre.

Una explosión de aplausos recibió el final de la pieza. El director artístico de la Jocan entró y salió varias veces al escenario para recibir los aplausos, que se multiplicaban en unas butacas puestas en pie. Comenzaron en ese momento las propinas musicales, que terminaron por todo lo alto con la Marcha Radetzky, de Strauss, durante la cual el maestro dirigió al público, orientándole sobre lo fuerte de las palmadas o cuándo debían de cesar. Y con esta sensación de felicidad y de las cosas bien hechas, viaja hoy la Jocan a Gran Canaria.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine